¡Como el perro, el gato, las aves, los peces y las ratas!
Los perros están teniendo éxito donde los siquiatras han fracasado. No utilizan el sicoanálisis ni las drogas, pero su modo de comportarse con los enfermos es irresistible… una acogida franca, afectuosa, efusiva, incondicional.
Y no solo los perros, sino también otros animales de diversas formas y tamaños están superando a los siquiatras. Los animales domesticados, que los hombres acostumbran tener de compañeros, están invadiendo los hospitales mentales, los hospicios para ancianos y las instituciones para los niños mentalmente atrasados o para los que no tienen hogar.
El Dr. Anthony Calabro de la fundación “Feeling Heart” explica lo que los perros logran: “Los residentes de estas instituciones suelen tener el problema de no obrar recíprocamente con nadie. Viven en aislamiento, en un estado emocionalmente frío, no tienen nada que hacer, a nadie que los quiera. Muchas de estas personas han perdido todo sentido de responsabilidad y en muchos casos tienen muy pocas posesiones. Sencillamente existen, no viven.” Los perros logran romper la concha en que se ha metido esta gente.
El Dr. Calabro lo explica así: “Los perros dan amor… amor incondicional. Piden atención, y cuando alguien responde, dan de vuelta amor, seguridad y afecto, sin reservas.” Calabro dice que algunos siquiatras resisten la terapia en que se emplean animales domesticados. “Ellos dicen: ‘Fíjense, hemos dedicado de 10 a 15 años en la escuela a fin de aprender todo lo relacionado con la siquiatría y las drogas, y lo único que esta gente hace es traer un perro, y mire lo que pasa. ¡Tiene que haber algo más que eso envuelto en el asunto!’”
Por supuesto, hay algo más que eso. Pero cuando el “eso” provee un sentimiento de amor “sin reserva,’ es potente. Calabro añade esta explicación: “Los animales no curan a la gente, pero abren el camino para que haya comunicación y se sienta cariño. Rompen el hielo, son útiles para conseguir que la persona se comunique.”
El Dr. Samuel Corson, profesor de siquiatría, ha utilizado perros y gatos como coterapeutas y “de 30 casos de pacientes que no habían respondido a los tratamientos tradicionales, incluso la terapia de electrochoque y drogas, obtuvo resultados animadores en 28.”