A pesar de que hoy en día la podemos conseguir líquida con varios sabores, o en polvo en casi cualquier supermercado, hay quienes prefieren hacerla en casa usando los granos de la soya por ser más natural y con menos procesos químicos. ¿Quiere aprender a hacerla?
Para hacer leche de soya es necesario seguir unos sencillos pasos para así obtener este alimento de tan alta calidad, que es bastante rico en calcio y proteínas. Además, si licuamos la leche de soya con alfalfa, remolacha y moras, y tomamos este batido a diario, ayuda a combatir la anemia rápidamente. Pero eso no es todo, ya que también contiene componentes antioxidantes e incluso anticancerígenos, conocidos desde épocas milenarias por los chinos pero que hasta ahora con la tecnología actual han podido ser comprobados.
Remojar en el recipiente los granos en agua pura durante toda la noche, es importante no agregar bicarbonato de sodio, costumbre que tiene mucha gente cuando remojan leguminosas, pero que no se debe hacer puesto que eliminamos ciertas propiedades del grano.
Al día siguiente, desechar el agua donde se remojaron, y verterlos en el colador para pastas y enjuagar con abundante agua fresca.
El grano de soya se “engorda” cuando lo remojamos, de modo que podemos licuarlos por partes: en la licuadora, vertemos un puñado de los granos y agua y licuamos, vertemos este líquido que ahora tiene un aspecto blanco en la olla grande a medida que vamos licuando. Por cada taza de granos de soya(secos) obtenemos aproximadamente de 3 a 4 litros de leche de soya.
Cuando hayamos licuado y ya tengamos todo en la olla, cocinar a fuego lento hasta que hierva. Al hervir podemos agregar las especies de nuestro agrado para darle sabor y quitarle el amargo tan innato de la soya. El tiempo que se cocine es al gusto y necesidades de cada quien, pero mientras más se cocine, serán más las propiedades que se deprendan de la soya y que quedarán en el agua, de modo que mientras más la cocinemos mejor aún.
Al retirar del fuego, se deja enfriar y luego la colamos con el colador de café para así deshacernos de la parte sólida, quedando sólo la leche.
Para aprovechar la soya al máximo, también podemos utilizar este remanente para hacer albóndigas, arepas, o cualquier otra cosa que lleve harina ya que siempre logra preservar algo de alimento.