Las ideas principales de los mercantilistas pueden resumirse así.
- Thomas Gresham: Ministro de Elezabeth I, a quien se le atribuye una “ley” económica que lleva su nombre y dice: “en la circulación monetaria, lla mala moneda desplaza a la buena”
- Thomas Mun: Empresario de la seda, director de la Compañia de las Indias Orientales, a quien se le puede atribuir la paternidad del Dumping (forma de competencia desleal en el comercio internacional); en efecto sostenía que había que establecer precios muy bajos para las mercaderías que se exportaban, rebajarles los aranceles aduaneros con el fin de adueñarse de los mercados exteriores y luego aumentar el precio (cuando se había eliminado a los competidores); preconiza tener una lota de transportes propio (idea tomada por Cromwell en su Acta de Navegación de 1651) y desarrollar el llamado comercio de tránsito.
En Italia se destacan los mercantilistas:
- Scaruffi: Banquero, sugirió la creación de un sistema monetario común a toda Europa (para aprovechar la ventaja relativa de Italia que gracias a judíos y lombardos tenía un formidable sistema financiero).
- Serra: Natural de Cosensa; en 1614 publica una obra indicando la forma de lograr que un país, sin tener minas, pudiera acumular metales preciosos a través del comercio.
En Francia se destacaban los mercantilistas:
- Montchretien: Creía que no debía permitirse la importación de los artículos suntuarios.
- Colbert: (1619-1683) El más famoso de los mercantilistas; fue ministro de Luis XIV e implantó, como hombre fuerte del gobierno, una férrea política preoteccionista y aumentó los impuestos internos. Con el fin de mantener la calidad de los productos de exportación estableció meticulosas reglamentacioines (en 1666 totalizaban 2.200 páginas, en las que -por ejemplo- había 500 art. del reglamento dedicados al teñido de las telas).
Dijo Thomas Mun: “Aunque un Reino puede verse enriquesido por los dones recibidos o por compras realizadas a algunas otras naciones, aún estas cosas son inseguras y cuando suceden son tomadas en muy poca consideración. Los medios ordinarios para acrecentar nuestra riqueza y hacienda son los que brinda el Comercio Exterior, en donde debemos observar siempre esta regla: vender, anualmente, más al extrankero que lo que consumimos provenientes de ellos.”