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Los fósiles, ¿prueban la evolución?

La verdad de la evolución.

¿Puede afirmarse honradamente que tal prueba tomada de los fósiles apoye la teoría de que presiones ambientales ocasionan un cambio continuo en las especies y producen nuevas especies? ¿No apoya más bien tal prueba, de manera sumamente poderosa, el principio de que cada especie, una vez creada, produce sólo su propia clase de forma de vida? Sí; y ha continuado haciendo eso generación tras generación en el transcurso de todos los milenios.

Los evolucionistas admiten ahora que el registro de los fósiles no apoya las teorías que por largo tiempo ellos han defendido. “No existe el patrón que durante los pasados 120 años se nos dijo que buscáramos”, dijo cierto paleontólogo a una conferencia de evolucionistas en Chicago, E.U.A., en 1980. El cuadro de cambios pequeños que se acumularan hasta formar nuevas especies es falso. Más bien: “Durante millones de años las especies permanecen sin cambio en el registro de los fósiles, y entonces desaparecen abruptamente, y son reemplazadas por algo que es considerablemente diferente, pero claramente relacionado”, dijo cierto profesor de geología de la Universidad de Harvard. Las especies individuales del registro de los fósiles se caracterizan por estabilidad, no por cambio.

Por eso, ahora ha aparecido una nueva escuela, que describe a la evolución como un proceso que sigue un derrotero de “equilibrio discontinuo”, o equilibrio con interrupciones. Dicen que cierta especie existe por millones de años sin experimentar cambio alguno, y que entonces, en solo unos cuantos miles de años, se convierte rápidamente en una nueva especie. Llaman a esto macroevolución. Sucede tan rápidamente que no hay posibilidad de que en el registro de los fósiles quede recuerdo de la transición. Pero una escuela más antigua, que sostiene la idea de la microevolución, rehúsa convertirse a la nueva doctrina.

Toda esta controversia y todo este titubeo entre los evolucionistas no puede menos que dejar al lego confundido y hacer que dude cada vez más de que realmente haya habido evolución. A la persona que no se ha comprometido emocionalmente en apoyo de la causa, toda esta habla acerca de una macroevolución y de un equilibrio discontinuo le revela que existen ciertos recelos que causan incomodidad. Tal vez los que así se expresan temen que dentro de poco los defectos congénitos de la teoría de la evolución resulten letales. Su esfuerzo por ocultar dichos defectos con lenguaje grandilocuente falla por muy poco de ser una admisión de que la única respuesta es que ha habido creación.

Ya que la prueba creciente desde el campo científico da cada vez menos apoyo a la evolución y más apoyo a la creación, ¿por qué no se da más atención a la creación cuando se enseña biología? ¿Cómo siguen arreglándoselas los evolucionistas para controlar tan estrictamente lo que se enseña en los cursos de ciencia en las escuelas públicas? Los intentos que se han hecho para aflojar el control estricto que ejercen los evolucionistas, hasta por leyes que se han promulgado bajo la presión de grupos religiosos, han sido frustrados en los tribunales.

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One Response to “Los fósiles, ¿prueban la evolución?”

  1. telson dice:

    Los fósiles son, más allá de toda duda, el mejor punto de partida para discutir para determinar si la teoría de la evolución de las especies es un hecho. Si queremos saber si las especies han cambiado a lo largo del tiempo sólo tenemos que considerar los materiales fosilizados. Los fósiles se consideran los testimonios más importantes en una corte de justicia, y representan la mejor evidencia. Estos son la única historia concreta y visible de la vida que tenemos a mano. Si los rechazamos, no tenemos otro material.
    ¿Demuestran los fósiles la evolución de las especies? ¿No hallamos enterrados en el suelo cuantiosas formas en desarrollo, tales como alas medio desarrolladas, manos, pies, sentidos u otras formas intermedias?
    No, no necesitamos encontrar esa evidencia. En cambio, hallamos que varios organismos siempre han diferido entre sí. La brecha entre fósiles es grande y real, y no se han hallado formas intermedias.
    Darwin, en su tiempo, había admitido eso, aunque puso su esperanza en la adecuación de sus hallazgos realizados hasta entonces. En El Origen de las Especies escribió sobre este tema y que la naturaleza actual está formada de especies claramente determinadas.
    Estudiemos sus comentarios y entonces echar un vistazo a recientes comentarios hechos por científicos modernos sobre el mismo tema. Ellos demuestran la brecha que aún existe, a pesar de que la cantidad y calidad de material fósil recogido es perfectamente adecuada para el estudio (hay millones de fósiles en museos):

    De acuerdo a esta teoría debe haber existido una innumerable cantidad de formas intermedias entre las especies. ¿Por qué no las podemos hallar enterradas dentro de la corteza de la tierra? ¿Por qué es que toda la naturaleza no está en estado de confusión, en lugar de estar hecha, como podemos ver, de especies claramente determinadas? Pesquisas geológicas no han expuesto las incontables débiles diferencias entre especies pasadas y modernas que esta teoría requiere. Y este es el más aparente de los muchos argumentos presentados contra eso. Sin embargo, la respuesta recae sobre la inconsistencia de los hallazgos geológicos. (1)

    http://www.jariiivanainen.net/creesenlateoriadelaevolucion1.html

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