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Los fósiles, ¿prueban la evolución?

La verdad de la evolución.

Éste es el testimonio que el registro de los fósiles repite: La aparición súbita de nuevas formas de vida vegetal y animal… sin formas precursoras. ¿No sugiere esto, al observador libre de prejuicios, que hubo creación de estas nuevas formas en edades sucesivas, más bien que una evolución continua?

La permanencia de las especies

Los biólogos han desarrollado un sistema complicado de clasificar las diferentes especies. Los naturalistas siguen hallando especies que difieren de las que ya han sido clasificadas, y las intercalan entre éstas. A especies extintas, representadas por fósiles, también se les han asignado lugares en el sistema de clasificación. Continúan apareciendo diferentes fósiles que tienen que ser intercalados entre otros en el sistema. A tales fósiles los evolucionistas los califican de especies transitorias, palabra que da a entender una existencia temporera, durante la cual esta forma se halla entre una especie antigua y una nueva que va a aparecer. Hasta el que reciban el nombre de especies transitorias o de transición revela un prejuicio en la lógica que se sigue. Una manera neutral de referirse a estas formas sería mediante el término “intermedias”.

Se da mucha importancia a la búsqueda de estas formas “transitorias”. Como ejemplo se señala al pez pulmonado, que tiene branquias para asimilar el oxígeno cuando está en el agua, y también una bolsa membranosa que le sirve de pulmón para respirar cuando está fuera del agua. Se supone que esto haya señalado una etapa entre el pez y el reptil en la evolución. Pero hay un defecto en esa lógica. El pez pulmonado no se convirtió en reptil. Todavía vive hoy, y es el mismo pez que se encuentra en los fósiles antiguos. En vez de decir que representa una etapa en la evolución, ¿no es más razonable decir que es algo que ha sido creado por separado, y que no se ha extinguido?

El registro de los fósiles presenta otro importante tipo de prueba que desmiente la evolución. El proceso de la evolución se describe como “el cambio constante de las cosas vivas”. Pero en estratos antiguos se encuentran muchísimos fósiles que, al igual que el pez pulmonado, pueden ser identificados con especies modernas. Las impresiones de hojas de roble, de nogal, de nogal americano, de vid, de magnolia, de palmera, y de muchos otros árboles y arbustos, que se encuentran en rocas de tiempos mesozoicos y posteriores, no son diferentes de las hojas de estos mismos árboles y arbustos hoy. Los millones de años que, según calculan los geólogos, han pasado desde que aparecieron estos árboles por primera vez no han resultado en que se efectuara ningún cambio evolutivo. De igual manera, centenares de insectos dejaron sus marcas en rocas mesozoicas. Estas impresiones muestran que dichos insectos eran muy parecidos a las especies de los mismos insectos que existen hoy. Como lo declara el evolucionista: “La evolución de los insectos se había completado, fundamentalmente, para fines del mesozoico”… la Era en que originalmente aparecieron.

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One Response to “Los fósiles, ¿prueban la evolución?”

  1. telson dice:

    Los fósiles son, más allá de toda duda, el mejor punto de partida para discutir para determinar si la teoría de la evolución de las especies es un hecho. Si queremos saber si las especies han cambiado a lo largo del tiempo sólo tenemos que considerar los materiales fosilizados. Los fósiles se consideran los testimonios más importantes en una corte de justicia, y representan la mejor evidencia. Estos son la única historia concreta y visible de la vida que tenemos a mano. Si los rechazamos, no tenemos otro material.
    ¿Demuestran los fósiles la evolución de las especies? ¿No hallamos enterrados en el suelo cuantiosas formas en desarrollo, tales como alas medio desarrolladas, manos, pies, sentidos u otras formas intermedias?
    No, no necesitamos encontrar esa evidencia. En cambio, hallamos que varios organismos siempre han diferido entre sí. La brecha entre fósiles es grande y real, y no se han hallado formas intermedias.
    Darwin, en su tiempo, había admitido eso, aunque puso su esperanza en la adecuación de sus hallazgos realizados hasta entonces. En El Origen de las Especies escribió sobre este tema y que la naturaleza actual está formada de especies claramente determinadas.
    Estudiemos sus comentarios y entonces echar un vistazo a recientes comentarios hechos por científicos modernos sobre el mismo tema. Ellos demuestran la brecha que aún existe, a pesar de que la cantidad y calidad de material fósil recogido es perfectamente adecuada para el estudio (hay millones de fósiles en museos):

    De acuerdo a esta teoría debe haber existido una innumerable cantidad de formas intermedias entre las especies. ¿Por qué no las podemos hallar enterradas dentro de la corteza de la tierra? ¿Por qué es que toda la naturaleza no está en estado de confusión, en lugar de estar hecha, como podemos ver, de especies claramente determinadas? Pesquisas geológicas no han expuesto las incontables débiles diferencias entre especies pasadas y modernas que esta teoría requiere. Y este es el más aparente de los muchos argumentos presentados contra eso. Sin embargo, la respuesta recae sobre la inconsistencia de los hallazgos geológicos. (1)

    http://www.jariiivanainen.net/creesenlateoriadelaevolucion1.html

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