Aunque el cuerpo parezca material, no lo es en la realidad profunda, su cuerpo es un campo de energía, transformación e inteligencia.
Según la visión prevaleciente del mundo, el cuerpo es un vehículo material, semejante a un automóvil, cuyas partes se deterioran inevitablemente hasta quedar inservible. La ciencia moderna y las tradiciones de la sabiduría nos dicen que esa interpretación es errónea. Su cuerpo no es solamente un aparato físico generador de pensamientos y sentimientos; es en realidad una red de energía, transformación e inteligencia en intercambio dinámico con el mundo que nos rodea.
Su cuerpo cambia con cada respiración, con cada bocado de alimento o trago de agua, con cada sonido que escucha, vista que ve, sensación que siente y aroma que huele. ¡Apenas desde que usted comenzó a leer este párrafo intercambió cuatrocientos mil trillones de átomos con su entorno! Su cuerpo parece estático porque los cambios ocurren a un nivel demasiado sutil para ser percibidos directamente. Los científicos pueden calcular el recambio de la materia del cuerpo marcando los átomos con material radiactivo y rastreando su metabolismo. Mediante este proceso hemos aprendido que el revestimiento del estómago se reemplaza cada cinco días aproximadamente.
La piel se reemplaza aproximadamente cada mes. En cerca de seis semanas el hígado ha pasado por su proceso de recambio, y en apenas unos cuantos meses la mayoría de los cristales de calcio y de fósforo que componen el esqueleto han llegado y se han ido. Más del 98 por ciento de todos los átomos del cuerpo humano se intercambia cada año. Transcurridos tres años, sería difícil encontrar un átomo que hubiera sido parte suya en ese momento y que usted pudiera considerar suyo ahora. Para ayudarle a comprender esta noción, piense que su cuerpo es como una sucursal local de la biblioteca pública. Aunque la biblioteca parece estable en un nivel, en otro está cambiando constantemente. Los libros entran y salen todos los días, se agregan algunos completamente nuevos mientras que los viejos se llevan a las instalaciones del centro de la ciudad. Los libros en sí no definen una biblioteca; ésta representa el sitio y el proceso de este intercambio siempre cambiante de información.