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Todos podemos adquirir energía positiva y preparar un camino triunfante en la vida

Por naturaleza, el cuerpo humano está lleno de fuentes inagotables de energía; sin embargo, hay muchos factores que aíslan los centros generadores y la energía se estanca y muchas veces la generación es negativa. El ser humano puede reorientarla.

La transmutación

El cuerpo humano así como otros cuerpos del Universo está conformado de materia.

Pero la materia humana es un elemento especial y aquí debemos recordar algunas de las teorías de Einstein, al señalar que la masa es algo común, a pesar de las partículas atómicas, mientras la materia constituye energía y mucho mayor cuando se habla del cuerpo humano que tiene la facultad especial de Transmutarse.

La transmutación que equivale a la transformación de un cuerpo, no tiene duda para nadie con la mínima capacidad de analizar nuestro desarrollo corporal desde el momento de ser concebido a partir de dos elementos que aportan las glándulas reproductoras femenina y masculina.

La evolución del cuerpo

Así como el cuerpo humano evoluciona de la materia, (cromosomas) durante nueve meses en el vientre de una madre, puede continuar una evolución física y una evolución espiritual (síquica)

La evolución física es una muestra del poder de la energía y nuestro cuerpo está concebido para que se cumplan unas etapas hasta lograr el crecimiento, llegar a la edad adulta, reproducirse y morir.

El crecimiento síquico

Al aceptar que la energía está permanentemente en movimiento, hay que entender que el desarrollo síquico, se inclina para donde lo orienten y es donde está la transformación. Unas veces tiene una orientación que lleva al individuo en una transformación equivocada y es cuando no puede haber una energía positiva.

La concentración

En un artículo anterior titulado: La energía positiva como constructora de nuestra gran riqueza 2 expusimos algunas pautas para hacer un comienzo en este camino.

Hoy quiero que complementemos esas buenas prácticas que ya habrá logrado disciplinar tanto la mente como el cuerpo, para concentrarnos.

Cuando sugeríamos en el pasado artículo de, darle órdenes al inconsciente, se trataba de iniciar una sensibilización para luego concentrarnos y visualizar esa gran cantidad de partículas que confirman una célula y ese inmenso número de células que componen nuestro cuerpo.

El cuerpo humano, un campo energético

Si contemplamos cada una de las partículas atómicas que están en nuestro cuerpo, evolucionando permanentemente, podemos con nuestra mente y espíritu, darles la orientación que cada uno queramos.

Nuestro cuerpo es un gran campo energético en bruto cuando no está formado. Si con nuestra capacidad mental, logramos redireccionar una serie de visualizaciones, lograremos lo que nadie se ha imaginado y seriamos un paraíso, como el que describe la historia con la creación del Universo.

En este proceso de reorientación de la energía, están comprometidos los pensamientos, las acciones (lo que hagamos) las palabras y los gestos. Todo esto va diseminándose primero por nuestro cuerpo y luego por el sistema de energía que recorre el espacio universal. Hasta pronto.

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