Dejemos de producirnos sufrimientos innecesarios.
Nuestra atención puede convertir hormigas en elefantes. Esto significa que de algo muy pequeño podemos hacer algo bien grande. Un ejemplo típico de este tema es el dolor de muelas. Cuando tenemos un dolor de muelas, es probable que durante el día no nos moleste tanto, pero cuando llega la noche, por lo general, lo sentimos mucho más.
Resulta evidente que durante el día, debido a las actividades cotidianas, no podemos prestarle demasiada atención al dolor, exceptuando que sea demasiado intenso, pero cuando llega la noche nuestra atención está mucho más libre y es entonces que comienza a focalizarse en el dolor, ocasionando que nos duela mucho más.
La atención es muy similar a una gran lupa que todo lo agiganta o agranda. Por ello, si nos surge alguna idea negativa, el hecho de prestarle continuamente demasiada atención la puede agigantar cada vez más. De esa forma, algo que de por sí nos ocasionaba un pequeño sufrimiento, nos va a generar un sufrimiento mayor. Este exceso de atención o hiperatención puede incidir negativamente creando grandes problemas donde no los había. Esto significa que donde existía solamente una situación a resolver, la transformamos en un problema.
Cuando le prestamos atención a una planta: la regamos y la podamos a diario, vemos que día a día comienza a desarrollarse con más plenitud. De igual forma, todo aquello donde ponemos nuestra atención, comienza a crecer y a expandirse.
El mundo está representado por lo que pensamos y la atención que le ponemos a lo que pensamos. Si nuestra atención se detiene en pensamientos tóxicos o lúgubres nos sentiremos tristes y deprimidos, pero si nuestra atención se deposita en pensamientos positivos y alegres tendremos mucho más entusiasmo y optimismo.