Cómo podemos desarrollar una nueva estructura mental con lo que significa la intuición.
¿Qué era el sentimiento intuitivo que me dirigió en ese instante? Dadle el nombre que queráis; yo sé que era Dios quien me hablaba. Estoy convencido de que Dios, de una manera incomprensible, me dio un codazo para despertarme aquel día de verano de los años setenta. ¿Por qué? Me inclino a creer que yo tenía todavía mucho que hacer aquí: los hijos que todavía no habían nacido, mi escritura, todas las actividades de mi vida desde ese momento eran mi razón para continuar.
¿Cómo vamos a cuestionar la perfección del universo? Así se escapa, por los pelos. Y cuando llegue nuestra hora, tampoco nada podrá detener eso. Nuestro amigo Larry, quien hace años ayudó en la decoración de nuestra casa, nos contó que un día se acercaba a un semáforo en verde a setenta kilómetros por hora cuando, de repente, una fuerte voz interior le suplicó que pusiera el freno sin ningún motivo aparente.
Obedeció a esta intuición y el coche se detuvo a unos centímetros de un coche que atravesaba a toda velocidad un semáforo en rojo. Yo estoy convencido de que tú también tienes numerosas historias que contar en las que una voz interior te ha instado a comportarte de una manera al parecer irracional y que, en cambio, te salvó la vida. Le sucede a todo el mundo. Algo que sucede a todo el mundo no puede atribuirse sólo a la coincidencia o a la simple suerte. Tiene que haber algo más. La mayoría de nosotros recibimos estas señales intuitivas de manera regular.
Sabe en tu mente invisible que las corazonadas no son accidentes. Responde de manera que te puedas beneficiar de esa guía. Estás siendo guiado. A medida que aprendas a confiar en esas guías, empezarás a reconocer las lecciones que se te ofrecen, aun cuando no sean discernibles de inmediato.
Los milagros y la realidad mágica no están al alcance de muchos de nosotros, los occidentales, debido en gran parte a que nos enseñan quienes no tienen ninguna fe en su propia intuición. Hacemos frente a unas expectativas existenciales que ponen casi todo su énfasis en el pensamiento lógico y racional y en la solución de problemas. Nuestras escuelas se concentran en la adquisición de conocimientos, al tiempo que hacen prácticamente caso omiso de los aspectos sensibles de la vida de los alumnos.
La intuición, la parte más profundamente sensible de la vida, es tratada como algo infantil e inferior y no digno de atención. De hecho tu intuición, esa indistinta voz interior que tan a menudo oyes, forma parte de tu vida en igual medida que tu capacidad para resolver ecuaciones de segundo grado, leer un poema o eliminar tus desechos corporales. Está ahí, es real. ¡Préstale atención! Porque sólo cuando trasciendas la creencia de que el saber cognoscitivo es superior a la intuición y los sentimientos se convertirá la realidad mágica en un modo de vida para ti.
Practica una vez al día el escuchar y seguir tu intuición. Sostén conversaciones contigo mismo para afirmar el poder de tus corazonadas invisibles. Intenta seguir una de esas corazonadas de manera distinta sólo una vez, hoy.
Olvídate de los resultados y recuerda que, escuchando esas instancias intuitivas, superas una inclinación mental interior a desdeñarlas. Empezar a prestar atención es un gran paso hacia la comprensión del vocabulario de esos pensamientos intuitivos. Todos tus pensamientos tienen su origen en esa guía intuitiva amorosa que recibes constantemente. Empieza a afinar tus antenas intuitivas para saber cuándo debes prestar atención. Si sintonizas de manera consciente, adquirirás pericia en la recepción de esas señales.