Meditando mi vida con la ley de la atracción.
Hace mucho que no platicaba contigo Señor, de la forma en que ahora lo hago, el tiempo fue la excusa, sólo te pedí y poco te escuché este año.
Fue un año dificil, estresante y complicado, muchas malas noticias, malos augurios y decepciones reinantes.
Te confieso Señor que sentí ganas de claudicar, de rendirme, de no seguir adelante, sólo gracias a tí he superado ese trance.
Se que me enviaste información para superar mis problemas, me diste la paciencia y nobleza para leerla y aplicarla, pues bien me recuerdas que ya no quería leer o escuchar ayuda de otras personas, de fuentes anónimas, sentía que no me servía de nada, hasta empecé a odiar a los motivadores y aconsejantes, los taché de charlatanes, fanfarronería, cursilerías y no se que más, siendo que antes eran mi fuente de oración y meditación.
Hoy he vuelto a confiar en esa sabiduría, estoy en paz conmigo mismo y con mis semejantes, he perdonado y me han perdonado, soy más consciente de mis estados de ánimo y eso me ha ayudado muchísimo, el compartirlo me ha hecho más fuerte, todo ello por gracia tuya.
En cada una de las cosas y en cada persona estás tú, y como tal los trato, como te mereces.
Te agradezco por la salud que me has dado, la paz interior, el amor de Carolina, mi madre, mi hermano y mis seres queridos.
Por la confianza de mis clientes, tan lejanos y distinguidos.
Por la riqueza que vas aumentando para vivir comodamente y otorgar puestos de trabajo.
Por el trabajo que nos llega para tener nuestro cuerpo y nuestra mente ocupada y poder satisfacer a nuestros clientes
Por el éxito de mi negocio, cada vez más conocido y más solicitado, cada día más grande, moderno y funcional.
Por mis trabajadores que son parte del éxito, que se comprometen a ser mejores y que también reciben los beneficios que el trabajo nos da.
Por la justicia con que nos riges
Por la legalidad que cada día se impone más y más.