Una vez pasado el período de las vacaciones, todo vuelve a su sitio. En muchas personas este regreso a la normalidad puede causar un intenso sentimiento de tristeza difícil de superar.
Si todo se te hace una montaña, evita angustiarte sin necesidad. Para ello, lo mejor es organizarse bien.
Cuando tengas varias cosas que hacer, anótalas en una libreta, ordenándolas por prioridades y ve tachándolas conforme las vayas haciendo.
También es posible que hayas perdido el interés por las cosas y sientas que no tienes ganas de hacer nada. Para combatirlo, establece un horario y esfuérzate por combatirlo. Ya verás como, de esta manera, te sentiras mucho más mitivado/a.
Otro de los síntomas tíopicos de la “rentrée” es la falta de energía. Para combatir el cansancio; tanto fósico como mental, lo mejor es hacer ejercicio con regularidad. El deporte aumenta el nivel de endorfina, una hormona que te reactivarán de nuevo.
Si echas de menos la relajación de las vacaciones, procura mantener algunas de las costumbres que has mantenido durante esta época. Salir los fines de semana fuera para disfrutar de un entorno natural, por ejemplo, te ayudará a que el cambio sea menos brusco y, por lo tanto, menos traumático.