La forma de encararse al problema ayuda a la solución.
Cuando la vida se complica buscar solución es lo primero que pensamos, pero dar con la solución apropiada resulta muy complicado. Ver las cosas desde el otro lado es muy sencillo para el que no tiene el problema. El que lo está pasando puede pasar por dos procesos, llenarse de mucha valentía y dar con la solución rápida y apropiada, o bien, culpabilizarse de la situación en la que se está metido. Esta última no es lo mejor, pero es la opción que solemos tomar, si es cierto que después de esto llega el buscar solución, armarse de valor y tirar p’alante, como solemos decir.
No podemos bajo ningún motivo dejar de buscar solución, ya sea acertada o no lo sea. Siempre que nuestra mente esté en movimiento, saldremos adelante. Si nos bloqueamos, no conseguiremos nada, por ello debemos siempre y aunque nos cueste, pedir ayuda. El que lo hace no es ningún cobarde, débil, estúpido… ni mucho menos, es alguien con muchísimo valor, que superará la situación.
Para que las cosas salgan bien, se requiere un gran esfuerzo, una vista de la situación, una idea para solucionarlo, un planteamiento de cómo hacerlo y el trabajo de cumplir con lo pactado. Sin esto es imposible superar el problema.
Cuando comenzamos a poner en marcha la solución, a pesar de los momentos de desesperación, nos daremos cuenta de que todo va por buen camino, es decir, en vez de ir para atrás y empeorar, veremos como poquito a poquito, vamos hacia delante.
Tengamos en cuenta en todo momento que “Roma no se hizo en una hora”. Ante todo, nos negaremos a bajar la guardia, repetiremos las veces que sea necesario y si puede ser todos los días al levantarse “todo me saldrá bien”. Es una manera de proyectarnos sentimientos positivos. Alejarse en todo momento de las cosas o las personas que nos aporten negatividad, solo conseguiremos bajar la guardia y no encontrar salida a nuestro problema.
Hay personas que se pasan la vida quejándose, viviendo como víctimas, si nos fijamos, su vida pasado un tiempo siempre está igual, no produce cambios, sin embargo el que lucha, trabaja, protesta por aquello que le puede perjudicar, busca solución en cuanto ve peligro, aunque llore, patalee y en algún momento se derrumbe, será quien logre conseguir sus metas.
Estoy totalmente de acuerdo.
Viene bien leer artículos motivadores.
Gracias.
Gracias por tu comentario, espero que os sirva de motivación en estos momentos dificiles.
Saludos.