Amor y más amor.
“Sentimiento afectivo que se experimenta hacia una persona, animal o cosa; Sentimiento de desear el bien; Tratamiento para la persona amada”
“Una emoción que demuestra un cariño muy fuerte hacia otra persona.”
“Enfermedad temporal que se cura con el matrimonio, o bien alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal”
“Palabra de cuatro letras, dos vocales, dos consonantes y dos idiotas.”
Y según Gottfried Leibniz, “amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad”.
Varias descripciones, definiciones, formas y sabores en las que cada uno expresa su propia forma de entender el amor.
Pero vayamos un poco más allá, ¿qué es realmente el amor?
Tu cuerpo vibra, todo se estremece alrededor, tus ojos brillan, sientes que puedes volar, tienes ganas de cantar, de gritar al viento, de seguir corriendo, te recorre un hormigueo, sientes la fuerza del universo, nada es capaz de detenerte… nada…
Y sin embargo te falta la respiración, no puedes comer, no eres capaz de dormir, sólo vagas por donde te encuentres, sin mirar sino al suelo, ardiéndote el pecho, sin fuerzas, sin energías, sin ganas de hablar de nada con nadie… esto es lo que produce la falta o pérdida de amor.
Pero todas estas sensaciones están asociadas al amor hacia otra persona en cuanto a tener una relación en compañía para toda la vida; el amor es también algo más global; por ejemplo, el Amor de Dios hacia nosotros que nos enseña algo de una pureza excepcional que desconocemos en el mundo, el amor hacia un animal, el amor hacia un lugar, el amor hacia otra persona pero no conforme a una relación, etc, etc.
Sin embargo, de todas estas clases de amor, la que nos hace cambiar por completo es el amor hacia otra persona con quien deseamos una relación en compañía por siempre y para siempre.
Un ser humano puede ser destruido por esta falta de amor cuando conoció la sensación y la vivió con intensidad; podemos morir por amor, quedar muertos en vida por amor, pero lo que es más hermoso: podemos ser completamente felices por amor. Esto último es lo que debemos pensar, es lo que debemos esperar en nuestras vidas, nunca pensar en lo contrario sino ser pacientes en ello; a todos nos toca sufrir por uno u otro motivo en la vida, pero ¿sabéis ?, cuando menos uno lo espera, llega esa felicidad, sobre todo si se está en un camino correcto y se obra de buen corazón. Quizás no sea como esperábamos o como desearíamos, porque teníamos nuestros propios planes y pensamientos, y seguramente no será como queríamos, sencillamente porque será mucho más increíble y maravilloso de todo cuanto hayamos podido soñar.