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Ok, lo admito, tengo un problema

De vuelta a las andadas.

Qué título y qué descripción tan sugerentes. Mi madre pensaría que he vuelto a las drogas o que dejé de ir a mis reuniones de AA. Es, probablemente, algo bastante menos grave. Sobre todo considerando que nunca he usado drogas ni he sido alcohólico. Sucede que soy medio huevón. No sé Dios en su infinita sabiduría o yo en mi completa estupidez, pero alguien decidió que yo fuera así. Quizá se estén preguntando qué es lo que me hace tan huevón. Bueno, ávidos lectores (¿no había nada mejor que leer?), he de comentarles que estoy enamorado.

No es tan grave a simple vista, pero es que no conocen todo el panorama. La señorita en cuestión (porque soy huevón, pero no homosexual) es medio puta, no es inteligente y ni siquiera es muy bonita. Ni siquiera sé si realmente estoy enamorado.

Al parecer, no afecta mi vida, o al menos no demasiado. Sucede que cada cierto tiempo me pongo así como ahora, medio tristón, medio ido y empiezo a desvariar de la manera más ridícula (como en este mismo instante).

Entonces me hago miles de preguntas, o al menos un par, y no puedo responder ninguna. Y entonces concluyo: tengo un problema. Dicen que eso es lo más difícil, admitirlo. Bueno, ya, a la mierda, lo admito. Digamos que tengo un problema.

¿Qué hago? (vamos, es una pregunta retórica). ¿Cuál es el siguiente paso? Digamos, los acohólicos y los drogadictos se pueden rehabilitar, ¿pero quién cura a los huevones? No me hablen de psicólogos, por favor, que vivo con una y es insoportable. No todas (os) lo son, evidentemente. Olvidaba mencionarlo, la señorita en cuestión (nótese el sarcasmo) también estudia psicología.

Y entonces, ¿qué hago? ¿Me voy de putas? ¿Para qué, si ya me enamoré de una?

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