Si hay amor, el dolor es algo inevitable.
Y reniega sobre el pan que hay en su mesa, desestimando cualquier historia para contentarla, ella escala con sus dedos esa almohada esperando algo nuevo en su cajón. Quien escucha sus lamentos se horroriza de lo mucho que ella tiene a su alrededor, acaso no valora, no comprende, se hipnotiza con los ojos moribundos de un amor. Yo no tengo que apreciar lo que otros ponen en un altar, ni tampoco escuchar los pesares de la gente, yo no se contestar cuando alguien me sonríe sin tener motivo alguno, por que si lo hace adrede debe haber alguna razón. Imagino que imaginan que no es para tanto, porque escucho los murmullos desde mi habitación, que teniendo la riqueza de la que me jacto, abandone sin querer una ilusión. Sin querer porque realmente no la hubiese abandonado nunca, entonces otra sería la canción, canción que resuena como tambor en mis oídos, “My Melancholy blues”. Escúchate preciosa, suenas hermosa, ligera, etérea, maravillosa. Todo eso que alguna vez dijera un valiente corazón de aquella, capturando mi atención.
Ella toca al viento con cuidado, como si quisiera dibujar su rostro, como si temiera romper algo, ya no esta en sus cabales hace rato, pobre esclava de ese amor. Mucho tiempo es el que pasa, sin que esto cambie nada, aunque evite pensarlo para mí, hay solución, colocándole un regalo en su cajón e inventando algo extraño que le de otro color a este momento gris que se lleva la luz que aun puede haber en su interior.
My Melancholy blues quédate a mi lado, quiero abrazar a la tristeza que es mi cubrecama, y patear esta sábana que no es más que mi esperanza, arruinar todo en lo que puse mi mayor empeño, cuan diminuto es ahora cuando pasa el temblor. Cómo a pesar de estar libre de aquel amor, sigo caminando de espaldas al tiempo, eso solía pasar cuando estaba a mi lado, pero por que sigue sucediendo, no me había dado cuenta que ya no estaba mas, no me había dado cuenta y he seguido caminando a su lado. Solo miro ese cajón no porque algún día halle un nuevo regalo, es sólo el hábito de haberlo hecho durante muchos años.
Ella luce agotada, parece respirar mejor, yo la dejo acurrucada y nada me hace sentir mejor.

Me agrada mucho tu forma de escribir, saludos…se que no tengo que decir “continúa regalandonos tus escritos” porque, pienso que eso es inherente a ti…
Ya quisiera tocar el piano para interpretar tu partitura…. hermoso tu escrito, enhorabuena…