¿Sabemos qué buscamos en nuestra pareja?
Todos hemos soñado en alguna ocasión con el tipo de persona con la que queremos compartir el resto de nuestra vida. Normalmente le ponemos excelentes atributos físicos, menos frecuente pero igual de importante es que sea muy inteligente, y como la cereza en el pastel deben tener una excelente posición económica.
Es por eso que a esta figura la llamamos el o la persona de nuestros sueños. Después de una rigurosa selección, atravesada por grandes emociones y fuertes decepciones, decidimos unirnos a aquel o aquella que llena la mayor parte de nuestros requisitos.
Jamás consideramos importante los requisitos de nuestra pareja, después de todo, que mas puede pedir. Es aquí donde comienzan los problemas, muy a menudo el unirnos a alguien es sinónimo de perder cierta parte de nuestra libertad.
Alguien me dijo que la vida se trata de ceder. ¿Cuánto estas dispuesto a ceder?, ¿Por qué?, por disfrutar de tu mejor amigo, por compartir con tu familia, por despertar cada mañana al lado de esa persona que te hace sentir completo.
Al unirte a esa persona empiezas una etapa distinta, muy a menudo es alguien completamente diferente. Durante el noviazgo se esforzó por convencerte de todos sus atributos y habilidades, por lo que ahora es muy probable que todo venga a menos. Es solo cuestión de tiempo para que la rutina ahogue aquella sensación de amor.
Practicar ejercicios de autocritica parece una buena solución, pregúntale a tu pareja que es lo que le molesta de ti. Después analiza cuanto de aquello estas dispuesto a cambiar, descubrirás que muchas de estas cosas son solo hábitos de los que no te habías percatado. No significa que debas cubrir la lista en su totalidad, sino de demostrar que tienes gusto en complacerla.
Pero sin salir demasiado del tema, lejos de encontrar a la persona de nuestros sueños, imagina unirte a una persona desconocida y descubrir diariamente algo nuevo en ella, algo que te sorprenda, y te motive a sorprenderla.
La mayoría de las personas no sabemos en realidad que buscamos en una pareja, y poner requisitos antes de conocerla podría tener un costo irremediable. Date el gusto de conocer todo tipo de personas, muchas de ellas te sorprenderán.
Recibí un muy buen consejo que quiero compartir, cásate o únete en la vida con alguien que disfrutes conversar, cuando llegue la vejez esta será tu mejor habilidad. Piénsalo, y no esperes la vejez para llevar al máximo la comunicación, podría ser la diferencia entre la rutina y una vida de continuas sorpresas.