La Rioja Alavesa, La Guardia, El Ciego y Labastida.
La Rioja Alavesa, con más de 12.000 hectáreas de viñedos, se ubica en un microclima privilegiado para el cultivo de la vid, que procede de la época de los romanos.

En la historia popular quedó marcado el año 1585, uno de los peores años, cuando una plaga de gusanos invadió los viñedos.
La Rioja Alavesa conserva un patrimonio cultural en cada uno de sus 15 municipios que conforman la ruta vinculados a la industria del vino.
Laguardia es un buen punto de partida para la Ruta del Vino. Conserva casi intacto su trazado medieval. En los extremos de las iglesias fortificadas de San Juan Bautista y Santa María, prácticamente todas las casas poseen sus propias bodegas, a las que acceden por los soportales, lo que hace que todo el subsuelo de la villa esté oradado.

Laguardia posee una amplia oferta hotelera que está en pleno casco histórico y además tiene establecimientos de agroturismo. Por historia, la posada mayor de Migueola está situada en el palacio de Viana construido en 1619, y tiene su bodega situada a ocho metros de profundidad. Es una de las más antiguas de la comarca.

Tiene dos torres de estilo gótico renacentista que dan personalidad a su iglesia de San Andrés. Además, tiene los proyectos vanguardistas que están desarrollando en las bodegas Marqués de Riscal. Además, el hotel Villa del Ciego ofrece mucha tranquilidad y buen trato al viajero.

Labastida fue recinto amurallado del Reino de Navarra hasta el año 1200, en que pasó a formar parte de la Corona de Castilla. En la plaza de La Paz, en Palacio Barroco, se encuentra el ayuntamiento, por la Calle Mayor encontramos palacios y casas señoriales, destaca la casa de Manuel Quintano, que fue el introductor en España en el siglo XVIII de las técnicas enólogicas.