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Telenovelas: mucho más que historias de amor

Qué se esconde detrás de este fenómeno mundial que atrapa cada vez a más televidentes.

Tanto en Yugoslavia como en Filipinas y en todos los otros países en donde este género es tan popular, no son sólo las mujeres las que se encuentran atrapadas en las redes del programa: también los hombres lo están. El escritor argentino , al hablar de las telenovelas, admitió: “La televisión paraliza mi familia real, contingente, ante la familia virtual a cuya construcción asisto estupefacto, suspendido en el tiempo – lo que es uno de los nombres de la hipnosis ligera. Esa paralización me sosiega terapéuticamente y me deja una ansiedad, un vértigo, una diferencia de potencial, hasta la próxima transmisión. De ella me sedo al final, en el happy end, pero sólo para recomenzar, neuróticamente, pues hacia la coda de toda telenovela siempre se levanta la cobertura de la próxima, y basta que se esbocen los temas, que me insinúen el preludio, que me nombren sus términos, para que nuevamente se desencadene mi ansiedad narrativa, generada por incestos, violaciones y otras infracciones del código (civil y semiótico) del parentesco. Es lo que se ha llamado el sistema narrativo del «cañamazo», tal como aparece en “Las mil y una noches”, en donde Cherezada comienza otro cuento hacia el término de otro, para mantener el suspenso del sultán”.

A este fenómeno también se lo denomina “gancho”, ya que es imprescindible en la telenovela terminar cada capítulo “enganchando” al televidente para que cumpla su cita en la transmisión del día siguiente.

Pero esta característica que tienen en común las telenovelas no es sino una ínfima entre tantas; hay otras características más “famosas”, que se podrían enumerar de la siguiente manera:

  • En prácticamente todas las novelas hay un personaje cuyo padre es uno de los protagonistas siendo éste generalmente millonario
  • La protagonista femenina tiene que ser una muchacha humilde y pobre quien va a tener como competencia por el amor del galán a una mujer rica y extremadamente malvada, quien tuvo o va a tener un amorío con aquel
  • La pareja de protagonistas se enamorará perdidamente para luego descubrir que son hermanos, y más tarde descubrir que estaban equivocados al respecto
  • Los villanos siempre terminan en la cárcel, locos o muertos
  • Los malvados jamás morirán de forma natural, sino que lo harán de forma trágica, como por ejemplo al caerse a un precipicio, incinerados, arrollados por un tren, atropellados por un auto, al estrellarse un avión, electrocutados, a manos de su propios cómplices, etc
  • Si los personajes buenos mueren a causa de una enfermedad jamás será una común y corriente, sino que será una que constituya un misterio para la ciencia
  • Hay dos tipos de lenguaje: el de los ricos, generalmente malos, que utilizan palabras extremadamente filosóficas, y el de los pobres y humildes que es muy erróneo o falto de cultura
  • Es muy común que los protagonistas pierdan la memoria, queden ciegos o paralíticos, todo lo cual, aun cuando todos los médicos lo dieron por incurable, milagrosamente se cura
  • Los buenos son demasiado buenos y los malos demasiado malos
  • La pareja de protagonistas debe superar miles de obstáculos (creer que son hermanos, malinterpretaciones al escuchar una conversación ajena, oposición de los padres, etc.) para poder estar juntos y compartir su amor.
  • El bien siempre triunfa sobre el mal al final de la tira
  • Es muy común que se roben hijos (sobre todo los malos a los buenos), que haya terribles enemistades entre padres e hijos o entre hermanos, que ocurran enfermedades, accidentes, acusaciones de crímenes no cometidos, etc
  • Reaparición de personajes a los que se creía muertos

Sin embargo, en los últimos años los escritores han dado un vuelco al escribir telenovelas para acercarla más a la realidad: hacen esto al ajustarla con la actualidad. Este movimiento se denomina “telenovela de ruptura”, e incluye temas tales como la corrupción política, la impunidad, la mafia, etc. Este tipo de novelas ha desencadenado grandes reacciones sociales, ya que en algunos países se creía que ciertas telenovelas eran el reflejo indirecto de la vida de algunos políticos nacionales. Por ejemplo, en 1992 en Venezuela, la telenovela “Por estas calles” fue uno de los factores que llevó al presidente del país a renunciar. Cuentan los periodistas Araceli Ortiz de Urbina y Asbel López: “ ‘Por estas calles’ contaba el ocaso de un poderoso y corrupto gobernador, que para muchos televidentes representaba a Carlos Andrés Pérez, el presidente de ese entonces. Pérez se vio envuelto en un escándalo de corrupción y tuvo que renunciar dos años más tarde gracias, entre otras cosas, a esta telenovela”.

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2 Responses to “Telenovelas: mucho más que historias de amor”

  1. Canibal dice:

    Televisa (méxico) tiene el poder de la eduación pública en sus manos. Desgraciadamente, la utiliza solo para mantener al pueblo contento en su ignorancia y para sacarle dinero a esa ignorancia. Es un negocio redondísimo.

    Las telenovelas son como la comida chatarra: sabe bien para botanear pero no para nutrirse.

  2. Diana dice:

    Totalmente de acuerdo con el Canibal. Parece que la anti-cultura de este mundo es mantener a cuantas más personas adictas mejor.
    Gracias por tratar estos temas.

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