Qué se esconde detrás de este fenómeno mundial que atrapa cada vez a más televidentes.
Pero la telenovela es aun más que eso, como podemos apreciar según lo sucedido en Filipinas un tiempo atrás con la telenovela mexicana “Marimar”. Un periódico local, el Daily Inquirer, afirmó en una nota que a los filipinos esta telenovela les permitió hacer más amena la dura realidad por la que pasan día a día, la pobreza y la corrupción; era como una forma de escapar de esa realidad, o sea que les ayudó psicológicamente. Por lo tanto, observamos que este género logra afectar la vida de las personas y sus sentimientos. Una razón para explicar esto es que la gente se siente identificada con lo que le sucede a los personajes. Al preguntarle el Daily Inquirer a una filipina sobre qué es lo que le gusta de la telenovela mencionada anteriormente, la mujer contestó: “Lo que me gusta de Marimar es que ella es pobre como nosotros, padece nuestros mismos problemas. Le quemaron la casa, fue despreciada por todos. Es casi una filipina”.
Por otro lado, la investigadora argentina Nora Mazzioti, afirmó que los telespectadores siguen día tras día todo aquello que les sucede a los personajes para luego disfrutar junto con ellos el final feliz que les está destinado, ya que, aparentemente, en ese espacio de ficción la felicidad y, principalmente, la justicia sí existen. Pero la gente confunde la realidad con la ficción, según dice Juan Losada Ferrari, quien agrega que esta condición llega a tanto que el telespectador termina enviando cartas al escritor o al canal en el que se emite la telenovela con la intención de incidir en los acontecimientos de ésta.
Otra muestra de la manera en que este fenómeno afecta a la gente es lo que sucedió, por ejemplo, en Abidján, Costa de Marfil, con la misma telenovela: durante el período del Ramadán, algunas mezquitas del lugar cambiaron la hora de plegaria para evitar que la gente se perdiera un episodio de la telenovela y pudiera cumplir con las normas religiosas al mismo tiempo y sin problemas.
Mientras tanto, los yugoslavos se encontraron hipnotizados con la telenovela “Kassandra”, de Venezuela, de manera tal que hasta escribieron una carta a las autoridades de ese país exigiendo que se suspendiera el juicio que se llevaba a cabo en la tira contra el personaje protagonista. Vemos, entonces, hasta qué punto la gente puede confundir realidad con ficción.
Televisa (méxico) tiene el poder de la eduación pública en sus manos. Desgraciadamente, la utiliza solo para mantener al pueblo contento en su ignorancia y para sacarle dinero a esa ignorancia. Es un negocio redondísimo.
Las telenovelas son como la comida chatarra: sabe bien para botanear pero no para nutrirse.
Totalmente de acuerdo con el Canibal. Parece que la anti-cultura de este mundo es mantener a cuantas más personas adictas mejor.
Gracias por tratar estos temas.