Las telenovelas deben presentar nuevas fórmulas.
México es conocido internacionalmente por la producción de sus telenovelas, en lo que le ha valido a la televisora más importante de Latinoamérica posicionarse en la punta de la industria del melodrama.
Producciones de historias que dieron la vuelta al mundo y dobladas a diferentes idiomas se lograron posicionar en el gusto del público con títulos como “Los ricos también lloran”, “Cuna de Lobos”, “El Maleficio”, “Marimar”, entre muchas más.
En los últimos años el gran emporio mexicano del mercado de lágrimas, se ha visto en la necesidad de volver a presentar al publico las mismas historia actuadas con actores y actrices de moda, un debilitamiento en los argumentos mexicanos se ha vivido en los últimos cinco años, donde la industria ha preferido comprar las historia realizadas en países como Venezuela, Colombia y Argentina, para realizarlas con productores y actores mexicanos.
Las historias de Sudamérica han funcionado de maravilla y la industria ha sabido explotar el boom de los buenos argumentos con originalidad e historias frescas, tal es el caso de “La fea más bella” adaptada de “Yo soy Betty la fea”.
La televisión de los llamados “culebrones” se acerca al tiempo en que debe ejecutar un cambio radical para mantenerse en el privilegio de la audiencia, ya que poco tiempo más el público podrá soportar ver las mismas historias.
Es hora ya, de que la industria se ponga las pilas y se esfuerce por buscar novedades.
una buena idea seria hacer una miniserie adaptacion de un manga.
otra idea muy interezante, seria usar los trajes de la epoca de la revolucion americana, y narra la historia de un espia que a su vez es un duelista y como cada duelo afecta en la politica de la revolucion americana. seria parecido a Ala triste.
Es verdad, no soy consumidora de culebrones por el mismo motivo: siempre lo mismo. Por el trabajo que desarrollo les puedo asegurar que la realidad supera a la fantasía por varios cuerpos. Si los autores miraran un poco más a su alrededor, encontrarían los argumentos al alcance de la mano y la gente se sentiría más identificada.
Como siempre, el consumismo facilista tapa la verdadera creación.
Creo que muchas novelas caen en el machismo, la pobrecita muchacha que necesita el caballero que la rescate cuando lejos está eso de una historia de amor real y de ahi que fueron perdiendo importancia para los seguidores (además de la repetición de la misma fórmula siempre). Hubo en los últimos años algunas que se han destacado por una puesta en escena y una historia diferente pero son las menos.
Como Liliana, no soy consumudora del género. Por ahi me engancho con alguna al inicio pero me aburren rápidamente. Por ahi en paises como Mexico o Colombia que son la cuna de las novelas el cambio que mencionas resulta crítico
Me encantan las novelas aunque aun no encuentro tiempo para verlas
Aplaudido y saludado.