Un buena sorpresita.
Los que ya están cansados de regalar flores y bombones pueden sorprender y “alegrar” mucho a su pareja, regalando lencería sexy, súper sexy, juegos eróticos para animar la noche más aburrida, y por qué no, atreverse con otro tipo de juguetes, aceites, afrodisíacos… Convierte esa noche del Día de San Valentín en una noche inolvidable.
Disfrázate de algo que te guste, de una ingenua colegiala, enfermera , policía, lo que se te ocurra, y hazle un striptease. Sé creativa, úntale un poco de yogurt o chocolate, ¡sorpréndelo! Y sobre todo dile cuánto lo amas.
¡Que viva el amor!!