Hoy estoy triste. Cacho, el perro de mi vecino (y amigo) Tomás murió. Un labrador dorado hermoso descansa ya en paz en el cielo de los perros. Quien más lo ha resentido es la Tota, quien (aunque no estoy muy segura), sentía “algo” por el cacho (albureros absténganse).
Unos mueren contentos, y otros aterrados como Ludovico Pío quien fue tercer hijo del conquistador Carlomagno el cual murió del terrible miedo que le produjo presenciar el eclipse de luna del 5 de Mayo del año 840.
Aunque también tenemos muertes elegantes, el ejemplo más claro es el de la bailarina Isadora Duncan quien tuvo un éxito impresionante, era famosa, bella y rica, tal vez por eso imponía y usaba la ultima moda, y esto literalmente la mato.
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Un día mientras paseaba en Niza Francia en compañía de un apuesto mecánico Francés, su extremadamente larga bufanda (o mascada o chalina) se enredo en la llanta trasera del auto deportivo en el que viajaba, provocándole la muerte por estrangulamiento de manera instantánea.
La forma en que los genios buscan la muerte (sin quererlo claro) nos hacen imaginar que tal vez eran más comunes de lo que pensamos, como el genio Francis Bacon quien pensó que la nieve serviría para conservar mas tiempo la carne (cosa que en cierta forma es verdad) así que compro un pollo, lo mato y se quedó afuera de su casa en una tarde invernal para ver como el pollo tapado de nieve se cuajaba. El experimento fallo: El pollo nunca se llego a congelarse pero Francis cogió una tremenda pulmonía que finalmente lo llevaría a la muerte.
Un caso también digno de contarse es el de Alejandro I de Grecia a quien su mono mascota le aplicó tremendo mordisco y le contagió la rabia, obvio que mucho antes de que hubiera tratamiento para esta enfermedad.
Hay muertes que generan más muertes, a veces millones, fue el caso de la muerte de Fernando de Austria quien era un hombre asombrosamente vanidoso. Siempre que vestía de gala, se hacía extender y coser el uniforme ya puesto sobre su cuerpo, y así no tuviera ni una sola arruga, el archiduque de Austria llevaba uno de sus uniformes con costuras entalladas el día que le dispararon en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Esto hizo imposible desabrocharle el uniforme para tratar de controlar el sangrado de la lesión de bala hasta que al fin alguien trajo unas tijeras, sin embargo ya era muy tarde: el heredero se había desangrado hasta morir, y esta muerte marca el inicio de la primera guerra mundial.
Por supuesto que no solo personajes famosos tienen muertes curiosas, también muchos anónimos o pocos conocidos, como el caso del sacerdote evangelista Franck Kabele quien recibió una revelación divina en donde le decían que podía caminar sobre el agua, igual que Jesús, así que reunió a sus feligreses en las costas de África, se encamino al mar… y nunca mas salio. Un caso más cruel pero igual de absurdo es la muerte de Krystof Azninski, al decapitarse él solito con una sierra eléctrica, y es que en una fiesta de machos él y sus amigos había estado bebiendo cuando alguien sugirió que jugaran juegos “de hombres” y comenzaron por pegarse uno a otro en la cabeza con trozos de hielo de la fría llanura polaca, de pronto uno de los hombre cogió una motosierra y sin mas ni mas se cortó la punta del pie. Todos (en su borrachera) festejaron la hombría del tipo. Pero no queriendo quedarse atrás, Azninski tomó la sierra y les gritó” ¡Miren….!” giró la sierra hacia su propia cabeza y de tajo se la cortó.
Y si de muertes anónimas pero curiosas hablamos en Ucrania, un hombre murió envenenado tras tomar un vino comprado de contrabando, claro que esto no es lo sorprendente, lo asombroso fue que alguien tuvo la idea de ofrecer el mismo licor en el velorio, muriendo 10 personas más.
Bueno lectores os dejo, voy a reconfortar a mi amigo, he rentado la película “todos los perros van al cielo” y claro llevare a la Tota.
Saluditos y besitos.
Qué interesante tu artículo. la verdad que uno nunca sabe donde la tiene..no tenemos idea de nuestra fecha de caducidad. Un aplauso y un saludo!