Todas las figuras arden, mas el espíritu que les atribuye esta creencia china se eleva a la morada del marido fallecido para que él disfrute de las comodidades que acostumbraba a tener en vida.
En la provincia de Chekiang, en China, miles de personas se ganan la vida en una de las industrias mas extrañas que es imaginable concebir.
Este curioso trabajo consiste en la fabricación de espíritus de papel que son utilizados en todo el inmenso mundo chino para ofrecer sacrificios a los amados seres que se han ido ya.
Una dama que recién enviudo, por ejemplo, encarga la fabricación de una reproducción en papel de todo su hogar, con los muebles, el teléfono, automóvil y hasta una avión en la puerta.
Después de finalizada la delicada construcción se deposita en uno de los grandes patios del templo, que después de las ceremonias rituales de rigor, el sacerdote les enciende fuego.
Todas las figuras arden, mas el espíritu que les atribuye esta creencia china se eleva a la morada del marido fallecido para que el disfrute de las comodidades que acostumbraba a tener en vida.
En ciertas calles de las enormes ciudades chinas se comercializan por unos pocas monedas reproducciones de papel de todos los enceres de uso cotidiano. Entre ellos, baúles de cartón con herrajes y cerraduras de papel dorado y plateado, llenos de zapatos y vestidos coloridos y brillantes.
También curiosos dibujos y los tradicionales dragones. Todo este trabajo, demás esta decir, se realiza con la perfección y belleza de las manualidades de los artesanos que tradicionalmente nos sorprenden por su paciencia y dedicación.
Y para los que no desean automóviles o aviones en la puerta, hay caballos y carretelas que se mandan convertidos en ondulante humo a la región misteriosa en donde están esperando sus comodidades los que un día partieron.