Es lo que indican los resultados de una encuesta realizada en el Reino Unido a los futuros padres.
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Los hombres comentan en la susodicha encuesta que engordan a la par que su mujer en estado de buena esperanza “por solidaridad psicológica hacia ella”. Tras estos datos, se revelan que no sólo son las mujeres las que ganan sobrepeso motivado por el embarazo, sino que también lo sufren los maridos. El promedio de peso que suelen ganar los hombres es 6,35 kilos.
El sondeo se ha realizado entre 5.000 padres de familia británicos por la compañía Onepoll. En él, el 25 por ciento admite comer mucho más para que su mujer no se sienta descontenta con su cambio de imagen al ir adquiriendo mayor peso conforme el embarazo va avanzando. Los hombres recurren a una dieta nada saludable para ganarse esos kilos de más. Se decantan por las pizzas, la cerveza - como no-, el chocolate y los aperitivos fritos. A la vez sus esposas les preparan comilonas más suculentas durante el período del embarazo.
También se argumenta que los hombres generan mayor acumulación de grasa por salir a cenar fuera en los nueve meses de gestación con más frecuencia de la debida. El 42 por ciento de los encuestados admitió haber salido con mayor asiduidad a restaurantes y pubs para aprovechar el tiempo antes de que naciera el bebé, pues luego ya no podrían hacerlo al tener que dedicarle mucha atención en los cuidados lógicos que toda maternidad y paternidad acarrea.
Eso si, así como muchas de las mujeres recuperan la figura tras haber dado a luz, en este caso la mayoría de los hombres encuestados reconocen conformarse con su nueva barriga sin poner la menor de las ganas en perder los michelines ganados.
Es curioso.