En un lugar inubicable del planeta Tierra, encontramos esta maravilla de la cultura… digno de postularlo al Nobel.

Cuando viajo, pienso que encontrar cosas nuevas es cada vez más difícil. Mientras mi imaginación busca algo con que nutrirse me encuentro con este toro de afanes literarios. Según mis informantes, una de las pasiones más grandes de este animal es terminar de leer la Santa Biblia, ya que las Playboys lo aburrieron. Goza de una reputada fama como consejero sentimental. Sin duda, es un animal que vale la pena faenar y extraer todos sus conocimientos.
Ya saben chicos, el mundo no es sólo para poncear jugar, hay aficiones que valen la pena cultivar y la lectura promueve el deseo de aprender y contestar la pregunta universal: ¿Por qué?