El suelo es uno de los factores más importantes en una escuela infantil.
Mi consejo a la hora de elegir el tipo de suelo para el interior de una escuela infantil es que sea cálido, suave, fácilmente lavable. Pero es una decisión difícil, es mucha superficie (no solo el suelo sino el zócalo de metro aproximado que sube por las paredes) y resulta una de las partidas más caras de la obra civil, no sólo por el material sino la mano de obra de instalación, que se encarece si la instalación es de media caña como en las imágenes de abajo.
Es muy práctico “subir el suelo” con un zócalo hasta una altura de algo más de un metro en la pared, que es la zona que más se ensucia y roza por los niños, para que sea fácilmente lavable y el aspecto sea más limpio e higiénico. Y si lo subimos por la pared evitando esquinas como rodapies, en forma de “media caña”, mucho mejor. Y como una imagen vale más que mil palabras, os mando algunas fotos. Sin embargo, este tipo de suelo vinílico de las imágenes resulta a veces difícil de limpiar, os aconsejo que pregunteis primero al distribuidor cómo limpiarlo y que os haga una demostración. Al final, se recurre mucho a la tarima o suelo laminado, que es bastante más económico y sobre todo resulta más fácil de limpiar.
El zócalo de un metro de altura aproximadamente puede ser una combinación con el suelo, por ejemplo un suelo laminado con un zócalo vinílico. Otras opciones para el zócalo es la pintura lacada, la tarima o maderas, el corcho…

