Explicación y breves definiciones de administración de empresas.
Interesante sería aclarar que no se administran solamente empresas sino organizaciones, sean o no empresarias. La ETA, Boca Juniors, Policía Federal, Boy Scouts, Iglesia Católica, Al Qaeda, UOM, etcétera, no son empresas y necesitan ser administradas, sean ilegales o legales, con o sin fines de lucro, grandes o pequeñas, estatales o privadas, nacionales o extranjeras. Ya casi es un tópico que el cartel de la droga de Medellín envía a sus más conspicuos dirigentes a estudiar a las grandes universidades europeas.
Los norteamericanos Robbins y Coulter, siempre pragmáticos como todo buen yanqui, buscando definir qué es la administración de empresas afirman que “Es un proceso de coordinación e integración de actividades para lograr eficiencia y efectividad”. Todo muy lindo pero no hay procesos si no hay objeto y el objeto son las organizaciones. Obviamente es una técnica que se aplica sobre organizaciones empresarias o no. No es función del management el fijar objetivos sino el alcanzarlos (eficacia) al menor costo posible (eficiencia). Ambos conceptos unidos (alcanzar los objetivos al menor costo posible) deben marchar en sincronía. Si se omite la eficiencia no debe ser muy difícil ser efectivo o eficaz. Si se es efeciente pero no se alcanzan objetivos no sirve para la empresa. Si no vas a ninguna parte, todos los caminos te llevan. Respecto del tema de que la administración de empresas (el management) es un proceso hay que ser realista: en todo proceso hay pasos adelante y pasos atrás. Es decir, al tenor del conocer actual, se trata de situaciones conflictivas para los integrantes de la organización.
La conceptualización de Mario Bunge y de la Escuela de Tavistock (Inglaterra), de la administración de empresas como una socio-técnica o técnica social es válida. Se trata de reconciliar los aspectos técnicos y sociales en un solo haz. Ese es un desafío fuerte, sin duda. En términos generales, las técnicas pueden ser duales: la mano puede acariciar o puede torturar. A veces no se toma en cuenta la cuestión porque no se sabe estar en “ambos lados del mostrador”: el amo necesita del esclavo como este de aquel (no existe amo sin esclavo y viceversa). El yin y el yang, la dialéctica hegeliana, el río de Heráclito que nunca podrá ser cruzado dos veces. En la mitología griega podemos hallar ejemplos. Cupido o Eros no solamente lanzaba flechas de oro que inspiraban amor sino también de plomo que inspiraban odio; las lamias eran monstruos legendarios mezcla de mujeres y de fieras.