Crítica personal de las concepciones históricas y actuales de la administración.
Algo que se debe mencionar como fundamento, es que la mayoría de reformas a la administración se han creado, por la idea de que en cierto tiempo y espacio la administración ha entrado en crisis, y basado en ello han dado cabida a una serie de teorías, que en fondo no lo son, y prácticas referidas a épocas en particular. Y esto no es así, lo que sucede es que la administración siempre ha estado en crisis, nunca se ha llegado al análisis de la administración como un sistema cambiante, al contrario, se ha querido ver a esta como una teoría rígida que la encasilla en un conjunto de recetas aplicables.
Ejemplo de esto es la cita de Idalberto Chiavenato[1] donde menciona: “sustituyendo el empirismo y la improvisación por técnicas científicas” y esto no puede ser así, no se puede pensar que siguiendo los mismos pasos se puede llegar a los mismos resultados siempre. Tampoco se puede concebir a la administración como una técnica en lugar de una ciencia que busca comprender, conocer y explicar la realidad de una empresa u organización.
Siguiendo con esta misma idea, todos los sistemas administrativos creados se les han querido dar un enfoque universal. Las siguientes extracciones de libros acerca de administración son ejemplos de esto[2]: “Las funciones administrativas son esencialmente las mismas, sin tomar en cuenta el tipo de organización o el nivel del gerente en la organización”, “debido a que las funciones administrativas son las mismas pueden trasferirse de una organización a otra como la experiencia lo ha demostrado con frecuencia”.
Esto dice erróneamente que las funciones administrativas son las mismas siempre y que por eso se pueden llevar de una organización a otra, y esta idea es completamente mala. La dificultad y fracaso de estas “teorías” es que han creído que en las administración siempre se pueden usar las mismas herramientas y esto no es así, una organización difiere de otra en una gran gama de elementos como el contexto, el nivel anímico de sus integrantes, la inclusión y aceptación por la sociedad en que se desarrolla, entre muchas otras cosas. Todo esto hace que el proceso administrativo tenga que estar referido al como es la organización en si, sus características, que son únicas.