Es quizás uno de los puntos que más trabajo nos cuesta afirmar, mejorar o regular en una empresa: problemas con los empleados.
No hay mucho que buscar, la raíz del problema con nuestros empleados somos nosotros mismos.
Razones existen por racimos; cualquier situación es suficiente para excusarnos, para excusarlo o para aguantarlo en la nómina. Pero si yo como empresario o comerciante de cualquier tamaño no soy capaz de superar mis propias limitaciones, menos seré capaz de solucionar las de mis empleados.
El primer paso que debemos hacer es reafirmar nuestro cambio, nuestra personalidad, tal como lo he señalado en otros artículos como “Empezando un negocio. El primer paso es uno mismo”.
Una vez que estás listo, decidido a hacer cambios en tu vida, en todos los aspectos, nos centramos en el financiero, el comercial, el empresarial, el líder. Eres el líder de tu negocio, nadie más debe serlo, a menos que tengas confianza en alguien muy cercano a ti y le dejes todo el “paquete”.
Lo mejor es hacerlo por cuenta propia y poner las cartas sobre la mesa:
Establece tu plan por escrito. Anota aquellas debilidades o puntos que afectan a tu empresa, así como aquello que funciona bien. Detalla los puntos donde intervienen tus empleados, sus malos hábitos y sus buenas actitudes. Anota qué deseas esperar de ellos, qué pueden mejorar.
Tus empleados forman parte de tu empresa y la base del éxito radica en ellos en un 50%, el otro 50% lo aportas tú con tu dirección. Ambos tienen que mejorar, entonces.
Organiza una reunión el fin de semana próximo. Tema: “Nuevas directrices de la empresa”, o similar.
Prepara tus nuevas reglas basadas en aquellos puntos más débiles, como disciplina con el horario de llegada y salida, servicio al cliente, ventas, presentación, mano de obra, tiempo de producción, etc. Puede ser cualquier otra cosa. Dichas reglas estarán motivadas por un premio: horas libres, días de descanso extra, despensa, dinero, regalos, etc., para aquellos que se desempeñen de mejor manera.
Pre-establece metas a corto, largo y mediano plazo para tu empresa. Cuando estés con tus empleados, hazlo saber y que formen parte de tu idea, que opinen, que sugieran, que sean partícipes en este cambio.
Puedes preguntarles qué piensan ellos de su empleo, si les agrada o no, por qué, qué puedes hacer para mejorar, qué opinan de ti como jefe o dueño, qué les gusta y qué no. No prometas cosas, simplemente tómalas en cuenta y lleva a cabo lo que tengas que hacer poco a poco.
Como equipo de trabajo, ¿qué pueden hacer para mejorar el negocio? Las ventas, el trato al cliente, identificar clientes problemáticos y cómo tratarlos, cómo solucionar situaciones complicadas, cómo manejar descuentos, regalos a los clientes frecuentes, etc.
Establece normas a partir de las experiencias. Establezcan metas a corto plazo en el trato al cliente, a mediano plazo en el mejoramiento de la producción, del establecimiento, del producto. A largo plazo definir los resultados, analizar y volver a empezar.
Establece metas realistas, cortas, que no signifiquen cifras difíciles de lograr. Que no sean imposibles, claro, porque si no se logran pueden significar un duro golpe anímico. Es mejor establecer una meta de crecimiento del 10% en ventas, lo cual tendría un 95% de probablidades de éxito, en lugar de establecerse una meta de crecimiento del 60% con un 45% de probabilidades de éxito.
Consigue una relación de confianza con tu empleado. Asegúrate de que sea honesto, capaz y responsable. Esas tres características son las más importantes: honestidad, capacidad y responsabilidad. Sin una de ellas es mejor decirle adiós.
Si después de esto consideras que no hubo cambios, que a tu empleado o a varios de ellos les importa poco su trabajo, mucho menos les interesa tu negocio. Hay empleados muy capaces pero muy flojos o marrulleros; motívalos. Si no funciona, es mejor decirles adiós, pues es mucho más preferible gastar en un despido que gastar en un salario que no te genera los ingresos que deberías, y que además, afecta la imagen tu empresa. La pérdida es mucho más grande.
En general, estos punto son manejables, todo depende del número de empleados y de las características con que cuenta. Haz un balance de sus habilidades y conocimientos, de lo bien puesta que tiene la camiseta, del compromiso que tiene y de la voluntad de cambio.
Si prometes algo por ello, ¡cúmplelo! Nunca dejes las cosas a medias. Recuerda que los cambios conllevan tiempo y esfuerzo. Casi siempre los resultados son a largo plazo.
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Buenos consejos Román, por algo tienes tu empresa, los aplicaré a la mia, Gracias por traerlos.
mire mañaan mismo are todo lo que aprendi hoy
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