El crecimiento y el desarrollo de cualquier actividad económica-empresarial, siempre dependerán de la demanda y del consumo de los bienes y/o servicios que produzcan y/o comercialicen. En el caso del negocio de multinivel, esta coincidencia se relaciona con el directorio de contactos y el manejo de las relaciones interpersonales, que son sus bases fundamentales.
El proceso de proyección
Para concretar, la etapa de arranque del negocio de multinivel, se deben realizar en continuo y de manera simultánea, cinco etapas interrelacionadas, que en conjunto integran el proceso de proyección. Estas son las siguientes:
Presentación. Se entiende que todo emprendedor, inscrito en un negocio de multinivel, representa una marca de bienes y/o servicios, que se comercializan mediante el sistema de mercadeo por redes. Por lo que, aparte de su tarjeta de presentación personal, siempre en cualquier actuación que lleve a cabo (teléfono, promoción directa, taller, conferencia que dicte,… etc.), deberá referirse a su condición de representante de la empresa en la que esté integrado. En cualquier circunstancia, durante su actuación, nunca podrá tutear a sus interlocutores, a menos que ellos se lo soliciten de manera expresa.
Administración del tiempo. En las actuaciones que realice, como las que antes hemos mencionado, siempre debe ocupar el tiempo suficiente y necesario. Nunca ni más ni menos. Tanto el tiempo de sus interlocutores como el suyo propio, es lo más valioso que tiene. En su caso, por ejemplo una comunicación telefónica no debe durar más de cinco minutos.
Integración. En el primer contacto, para integrar a los interlocutores (prospectos) al negocio de multinivel que se promueve, es necesario contar a priori con varios recursos, entre ellos: a) una “carta de ventas”, que se refiera de manera clara las características del formato del sistema de mercadeo por redes, b) un catálogo y/o muestrario de los productos o servicios promovidos, c) una descripción de sus características, etc., d) una lista detallada de los precios de los mismos y de sus comisiones, e) información sobre los premios, cursos, talleres, conferencias, seminarios, congresos, que se tienen al inscribirse. En el caso de que el prospecto se resista a integrarse, el siguiente paso podría ser el tratar de concertar un nuevo encuentro, no sin antes mencionarle que no deje pasar esta oportunidad, en razón de los beneficios y las ventajas generales que representa su propuesta.
Seguimiento. Una buena táctica es, siempre permitir al prospecto que madure la oferta que se le hizo. Por lo que es necesario, darle tiempo para que se preste a sostener una nueva reunión. Aunque, en ese mismo espacio es conveniente acordar con él una nueva cita. Siempre mostrando flexibilidad ante las respuestas que plantee.
La nueva oportunidad. Si el prospecto tiene interés y posibilidades de integrarse al negocio de multinivel, el mismo podría tomar la iniciativa de localizar al emprendedor; y, de proponer una nueva reunión tal vez ya con la intención de inscribirse o de que se le amplíe la información. En este caso, lo que procedería es actuar de inmediato en la solución de sus planteamientos.
Otra opción, es volver a visitarlo, conforme a la calificación en la que se le haya clasificado, después de la primera reunión. Si se presenta la oportunidad, entonces se deben afinar las herramientas promocionales y reforzar las propuestas que se le hubieran hecho antes.
Lo que no se admite nunca, es llegar a incomodar a algún prospecto, por que ahí se puede llegar al rompimiento de sus relaciones. Se debe, siempre, respetar su forma de proceder, y sobretodo sus decisiones aunque pudieran no convenir al negocio de multinivel que se representa.
El éxito en cualquier negocio, nuevo o no, es siempre aprender a desarrollar las destrezas necesarias que demandan las herramientas aplicables en cada caso.