La estrecha relación entre el empresario como sujeto y el negocio como objeto es una simbiosis sin retorno cuando se avanza hacia las metas planeadas concienzudamente.
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El investigador, al tomar un objeto lo manipula, lo observa, lo pone a prueba, lo estimula, lo estudia, lo coloca de “mil formas”, para entender ese objeto y sacar conclusiones acerca de lo que se pretende investigar. En este sentido, el objeto no se opone a nada por ser un objeto inanimado, sin vida. Solo el investigador es quien permite y propone darle un uso para beneficio de la humanidad o de las personas que necesitan de ese objeto.
Lo anterior es para significar que los negocios son un objeto, que el empresario puede manipular y manejarlo a su antojo, con el fin de hacerlo viable para prestar un servicio a muchas personas que necesitan del negocio, ya sea por los tipos de productos o servicios que se ofrecen. Entiéndase por negocio, todos aquellos artículos, maquinas, equipos, muebles que hacen posible ofrecer un producto o servicio con calidad para uso o consumo de los clientes.
Usted es el investigador, el sujeto empresario, dueño de los objetos que hacen posible que el negocio funcione, ellos por sí solo, no hacen nada por el cliente, es usted quien con su creatividad hace buen uso de ellos permitiendo a la gente un buen servicio o producto. Es usted como sujeto que piensa y entiende, que resuelve problemas a la gente con su negocio, el que armoniza entre objeto y sujeto para solucionarle problemas a otros sujetos.
Aunque un poco simplificada, es una buena lección para entender la posición o el papel que se debe asumir como empresario, con respecto a su producto y la relación social y comercial con sus posibles y potenciales clientes.
Gracias Mavu.