Las crisis son como la vida misma: naturales, siempre presentes, constantes y vigentes. ¿Podrían explicarse la evolución y el progreso humano sin la manifestación de las crisis? A la actual crisis económica financiera debemos tenerla como aliada para la nueva era que empezaremos a vivir. En este caso, el “espíritu emprendedor” que llevamos dentro tendrá mucho que hacer.
Las capacidades creativas, innovadoras y de riesgo que caracterizan a nuestra condición en la Tierra, ahora es cuando tienen que ponerse en ejecución las 24 horas del día en todo el Mundo. O estaríamos traicionando a las generaciones futuras.
Durante esta crisis financiera, y su consecuente recesión, los negocios en general: los imperiales o trasnacionales, los grandes, los medianos, los pequeños y micros (familiares), en cualquier localización pasarán de un debilitamiento temporal a un fortalecimiento prolongado.
Situación que no deberá pasar de largo la función emprendedora en los negocios. Esta previsión, es el estímulo que ha de servir al emprendedor para continuar con su función de crear y/o fortalecer los nuevos negocios y los que estén en pleno desarrollo; asícomo crear nuevos productos y servicios en concordancia con las circunstancias externas.
La actual crisis financiera desde luego no será eterna, hay que visualizarla como el detonante para generar nuevas oportunidades en todos los órdenes de la creatividad humana y en todos los sectores y niveles económicos.
Una tarea básica y fundamental, consistirá en apoyar una nueva cultura emprendedora, que pernee a nivel global y local en todos los ámbitos y de manera permanente y constante, tanto en los sectores privado, social como gubernamental.
En enfoque práctico en esta cultura, deberá centrarse en la realización de talleres que desarrollen de lo general a lo particular, las destrezas esenciales de la iniciativa empresarial, como lo son:
Ante los retos de esta crisis financiera, los emprendedores requieren estar más preparados, mejor capacitados y con mejores conocimientos profesionales, para reconocer de inmediato las oportunidades de negocios y de bienes y servicios que las condiciones de la misma demandarán; al mismo tiempo que les permita una mayor competitividad con una excelente producción de ideas innovadoras.