Las crisis son como la vida misma: naturales, siempre presentes, constantes y vigentes. ¿Podrían explicarse la evolución y el progreso humano sin la manifestación de las crisis? A la actual crisis económica financiera debemos tenerla como aliada para la nueva era que empezaremos a vivir. En este caso, el “espíritu emprendedor” que llevamos dentro tendrá mucho que hacer.
Las crisis, de diversa naturaleza, siempre han sido acompañantes fieles de la evolución y del desarrollo de la Humanidad. Han sido, y lo seguirán siendo, un gran desafío para las generaciones en turno. Pero el ser humano, aún para las más difíciles (como las guerras) siempre ha encontrado los medios y las herramientas para superarlas. Y la crisis financiera de hoy no será la excepción.

¿Algún tiempo la Humanidad ha vivido en plena estabilidad? Si releemos la Historia Universal de la Humanidad, es simple y fácil la respuesta. Desde que el hombre existe sobre la faz de este planeta Tierra ha vivido en crisis y dentro de las crisis, y su misma evolución y desarrollo, individual y social, han sido, al mismo tiempo, causa y efecto. Pero ha buscado y desarrollado los recursos necesarios para superarlas evitando, corrigiendo y hasta eliminando las causas que las originaron.
Las crisis siempre manifestadas han sido de distinta naturaleza. En los hechos hoy en el 2008 estamos en medio de varias crisis a la vez, todas juntas interactuantes. Pero no de todas se habla en abundancia, aunque nos preocupen. Los grandes intereses creados nos las ocultan o las minimizan. Por ejemplo el calentamiento global y la contaminación.
Sin embargo, la que hoy más nos destacan, y por tratarse del dinero la de mayor impacto material y sicológico, es la económica financiera, por que está haciendo estragos en los niveles global y local en todos los rincones del planeta.
Las características generales de la actual crisis financiera, con probabilidad las más visibles:
Ante este panorama que parece ser el resultado de una guerra mundial económica total y devastadora, tiene que resurgir con fuerza el “espíritu emprendedor” que todos hemos llevado por dentro siempre.