Siempre debemos aprovechar las oportunidades que se nos presenten, lo que nos permitirá fortalecernos para la superación de cualquier clase de obstáculos que se hagan presentes en nuestro camino, cualquiera que sea nuestra actividad. Con este pensamiento positivo aprovechemos los estímulos que hoy nos brinda la actual crisis económica financiera.
Como segundo paso, con este autodiagnóstico en mano, podremos eliminar de nuestra conducta los malos hábitos y sustituirlos por nuevos, buenos y mejores; que nos aseguren un manejo correcto (eficiente) de nuestras finanzas.
Lo que perjudica a nuestras finanzas
- Planeación. Las metas y los objetivos, a corto, mediano y largo plazo en nuestra vida no están determinados. Lo que ocasiona que no se tenga un plan financiero presupuestado, y no exista relación entre nuestros gastos y nuestros ingresos, con ello estimulando el despilfarro de los segundos sin permitir el ahorro. La falta de definición provoca, con frecuencia, el endeudamiento para poder satisfacer nuestras necesidades de toda clase.
- Presupuesto y balance. El efecto de la falta de planeación acarrea que no se conozca el destino de nuestros ingresos (cuánto, cómo, ni en que se gasta), que por lo regular no nos alcanzan para terminar con los períodos de pagos (semanales, quincenales, mensuales). De manera cotidiana se vive con la misma zozobra. Por ello, no se tienen posibilidades de ahorro. Sin el conocimiento de nuestra capacidad de pago de todas maneras nos endeudamos.
- Contingencias y/o imprevistos. Sin planeación no podemos constituir un fondo para hacer frente a los gastos de emergencia (siempre presentes), nos volvemos insolventes. En estas circunstancias recurrimos a un amigo o familiar cercano o al monte pío, para salir del apuro obteniendo recursos prestados y así tratar de resolver el imprevisto. En caso extremo, si no conseguimos el apoyo en esas condiciones, podemos poner en riesgo nuestro patrimonio, todo o parte del mismo.
- Conocimientos. A nivel de bancos o instituciones financieras ofrecen diversos instrumentos de ahorro e inversión. A menudo depositamos nuestro dinero en alguno de ellos para tratar de revertir en parte los efectos de la inflación, pero no hemos investigado a fondo las ventajas y los riesgos de ganar o perder con alguno o algunos de ellos, por lo que podemos quedar expuestos a fraudes o abusos, y padecer daños patrimoniales y perjuicios en nuestro nivel de vida.
- Irracionalidad. De manera común, o no sabemos comprar y/o la moda o los “iconos” de la publicidad nos impulsan a comprar fuera de nuestras verdaderas necesidades. Estamos acostumbrados a comprar con un alto grado de irracionalidad, no nos importa si mañana no tenemos ni con que comer: “nos vale…”, “no te preocupes,…mañana Dios dirá…”. No somos capaces de ajustarnos a un presupuesto de satisfacción de las necesidades esenciales. Por lo tanto no ahorramos.
- Sin control. Como no tenemos planeación financiera, aceptamos sin reflexionar (si podremos o no pagar), toda clase de crédito que “nos cae del cielo”. Cualquier ingreso extra (utilidades, a aguinaldo vacaciones, etc.) que podamos obtener lo comprometemos (lo gastamos) por adelantado.
- Sin preocupaciones. Si tenemos propiedad inmobiliaria, vehículos, participaciones, etc., por lo regular no nos preocupamos por estar al corriente de los pagos correspondientes a créditos, impuestos, seguros, instrumentos notariales, etc., lo que pone en riesgo nuestro patrimonio o tenemos que hacer frente a pagos innecesarios, como multas o recargos, etc.
Con sólo tener la disposición sicológica y física de hacer cambios importantes en nuestros hábitos financieros, lograremos la capacidad operativa necesaria para hacer que la crisis económica financiera obre en nuestro favor y no en contra.