Creo que no hay peor sentimiento que estar con quien ya no quieres estar, y a la vez que te duela ya no estar ahí.
Esto que siento, esto que me mueve, esto que llevo dentro, esto que me duele. Lamento el tiempo perdido, lamento haberte encontrado, no sé donde deje mi mente, o es que tu te la has quedado. Llevo horas sentado inerte, viendo mi sombra arrastrarse sobre el suelo y junto con ella mi felicidad. Auxilio urgente reclama mi cuerpo, tumbado sobre la sala en medio del caos, invadidos por el sueño y el llanto, mis ojos rojos e hinchados no hacen más que extrañarte en su húmedo silencio. Cabe en mis manos mi pequeño corazón, pero se derrama entre mis dedos aquel sentimiento de amor que tú me dejaste. Dentro de mi orden desordenado, me encuentro libremente en cautiverio, atado de pies y manos, esclavo perturbado por tus recuerdos. No hay calma que llegue, mientras tú aún estés en el mismo cuarto, durmiendo a mi lado.
Si ya no hay amor de parte de ninguno de los dos para que seguir.