Idiosincrasia vista por alguien que los visita.
Están absolutamente convencidos de que lo mejor está en el futuro; para lograr esta excelente disposición del ánimo debe haberlos ayudado el aislamiento; el estar apartados de todo y de todos durante bastante tiempo los salvo de contaminarse con el pesimismo. Al crecer como sociedad sin enterarse de lo cercano su medida fue lo que esporádicamente llegaba de lejos; de otras realidades; las pensaron iguales a la propia por no tener otras para comparase; el pensarse igual a otros; quizás en algunos asuntos más avanzados ingenuamente les marco el carácter y les forjo ese aire de igualados, en el mejor sentido que se pueda utilizar ese vocablo; de igualdad en todo; entre todos ellos y con los demás asi fueran, por describirlos de alguna forma, más desarrollados. Se les siente que sobrevivieron sus carencias sin el resentimiento, lo tomaron como el proceso natural para crecer, sin quejas inútiles, estoicos y prácticos.
Estando también de paso, se puede uno atrever a proponer este país como sitio obligado de visita para nosotros los demás latinoamericanos; pero no solo de turismo publicitario, para conocer flora y fauna o las maravillosas playas, sino para un aprendizaje de sustancia; para practicar en el optimismo adulto; para aprender a valorarnos, a igualarnos, como individuos y como pueblos; para olvidarnos aunque sea un rato del espejismo del dorado; del sentirnos ricos solo por las riquezas de las tierras que ocupamos; para entender que con esa falsa sensación de abundancia ocultamos la incapacidad mental de estimarnos por lo que realmente nos aquilata, lo de adentro, lo del carácter, lo del ingenio, los valores humanos.
La tierra es rica al azar y al azar nacemos aquí o unos quilómetros más allá; es como la aprovechamos lo que nos gradúa en talentosos o menos talentosos: y es en cómo nos toleramos las deficiencias y como las superamos lo que nos va distinguiendo poco a poco de lo salvaje, de lo incivilizado. Debemos evolucionar como seres pensantes, no solo seres que aspiramos a acumular objetos para sentirnos privilegiados. Aquí la gente que no ha podido acopiar en igual medida a los más acomodados no parecen amargados; igual son dignos como los que sí; siguen buscando lo material, pero parecen haber aprendido a disfrutar y a crecer hacia adentro mientras tanto, parece que es porque sí están seguros de que en algún momento, al igual que los otros van a lograrlo. Se sienten igual todos, en esencia todos igualados, igual de grises más oscuros o más claros o marrones o café o chocolate; esto sí es un producto de exportación; que socialismo, ni que comunismo; mentalidad de iguales es lo que estamos necesitando.