La decisión más simple trajo las consecuencias más grandes… Punto de partida.
Pasaron pocos meses desde aquélla noche que parecía interminable, en la que Alexa y sus amigas vivieron una desatinada situación. El silencio e indiferencia sobre lo sucedido parecían estar funcionando para ellas, así que trataron de seguir adelante sin dejar pista del incidente. A su favor estaba además, que esos que habían quebrado la confianza de las chicas, ya se habían graduado del colegio.
Una etapa diferente comenzaba, Alexa estaba ya en su último año; se había vuelto inseparable en de los 6 locos amigos que había conocido en un principio. Un amor, una amistad incondicional y absolutamente todo detalle de las 7 historias de vida se conjugaban; tardes de películas, noches de billar, días y días maravillosamente compartidos…
Alexa, Sandra, Mónica, Alex, Manuel, Adrián y Manuel pasaron los mejores 6 meses de esa parte de su juventud.
Un día cualquiera estaban en clase de matemáticas, las cuáles sólo Mónica entendía, por lo regular, y todos estaban algo dispersos hablando tonterías, cuando una voz resaltó de entre el grupo con una intervención no muy brillante, a lo más, torpe y ridícula…
- Ay claro que yo he estado con muchas viejas…
Y al mismo tiempo que esa voz se escuchó, todas las demás se callaron. Alexa giró su mirada hacia el pobre insulso que había dicho eso, y, vaya sorpresa, era aquél “hijo del profe”, tonto y presumido que ya le había molestado antes con su sola presencia acompañada de sus actitudes impertinentes.
- ¿Qué le pasa a éste? – preguntó Alexa a los demás.
- Ya deberías estar acostumbrada – le dijo Alex – éste siempre sale con sus payasadas, desde que lo conocemos.
- ¡Ay es que no lo soporto!
- Tranquila, tú nadamás ignóralo, es lo que hacemos todos, no debería seguirte molestando – dijo Mónica.
- Si, tienes razón, ya no me interesa. Por cierto, y la chavita esa que siempre anda tras de él como perrito ¿quién es?
- Ah esa es Karina – le contestó Sandra – su “mejor amiga”, siempre andan juntos, creo que es la novia del primo o algo así.
Todo siguió su curso normal la semana siguiente, hasta que un día (un malo o bueno, aún tengo conflicto por encontrar la palabra para describirlo), Alexa estaba con otros amigos de su clase, Felipe y Carlos, aprovechando que no tenían una clase; decidieron ir a la cafetería por una soda o algo para matar el tiempo, pero en el camino, pensaron que era mejor salir del colegio para comprar algo diferente. Éste fue, sin duda, el momento al que se le atribuye la serie de eventos que se dieron en adelante… (y el que también le da título a nuestra historia).