La vida del hijo de Guillermo, su nodriza, su hijo y las travesuras de los muchachos. Antonio y su casi hermano.
El pastor despertó sobresaltado al escuchar que las ovejas corrían alborotadas. Dos hombres buscaban reunirlas con intención de robarlas. Tomó su bastón y se dirigió a ellos gritándoles amenazas; esgrimiéndolo como garrote atacó a los bandoleros alcanzando a golpear al primero en la cabeza. Mientras éste caía el otro se abalanzó con un puñal en la mano, hiriéndolo en el estómago. La sangre que brotó de inmediato no lo detuvo; con un golpe de puño el corpulento ovejero arrojó al suelo al ladrón que perdió el puñal en la caída. Un nuevo golpe pintó de rojo la boca del ladrón. Cuando se disponía a terminar de anular a su oponente, el primer bandido reaccionó y le aplicó una cuchillada en la espalda, luego otra y finalmente una más que lo dejó tendido boca abajo sobre una piedra. Los atracadores se alejaron juntos llevándose las ovejas.
Antonio había quedado al cuidado de sus abuelos para ser criado por ellos; el pastor muerto defendiendo las ovejas de los Monegario había dejado a su viuda, una robusta aldeana llamada Leticia que estaba amamantado a su pequeño hijo. Su patrón encomendó a Leticia el cuidado del pequeño Antonio.
Ella fue su nana dispensándole tanto cariño que el niño la llamaba “mamá”, acostumbrado por su convivencia con Victorio, el hijo de Leticia que fue su compañero de crianza.
El abuelo había dispuesto que el ama de leche y su bebé vivieran en el castillo para que la atención de Antonio fuera permanente. Transcurridos algunos años, debió aceptar que la relación de Leticia y su hijo con el niño era tan entrañable que no habría manera de separarlos.
Para esa época, Bruno se embarcó para transportar un cargamento de lana a Alejandría intentando penetrar con su producto en Egipto. Su padre debió reasumir el cuidado de los negocios de la familia ya que sabía que el viaje del joven llevaba la intención de efectuar investigaciones en tierras ignotas, lo que no pronosticaba un regreso inmediato.
La historia es atrapante. Obliga a seguir hasta el final. Felicitaciones.