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Los hijos del fuego 12

El pintor homosexual.

Durante la permanencia del circo en la aldea, el pequeño Benjamin había trabado amistad con el hombre en cuyo carromato viajó al volver de Belluno. 

Éste era un joven de cerebro retrasado pero de singular robustez y fuerza. Las manos enormes le servían para trabajos que otros no podían hacer. Sus compañeros lo llamaban Bestia y como a tal lo trataban.

Se ocupaba de los trabajos más viles como limpiar las jaulas cuando quedaban vacías, recogiendo la paja y los excrementos. Comía siempre solo para descansar de las burlas de sus camaradas acostumbrados a despreciarlo.

El domador era también el dueño del circo y usaba su látigo, como lo hacía con tigres y leones, para que Bestia entendiera más acabadamente sus órdenes.

El sensible Benjamin sufría al ver el maltrato que le daban y se quedaba a su lado intentando consolarlo. Pasaban el tiempo en compañía hasta que las caricias del niño reconfortaban el ánimo del gigantón y le devolvían la sonrisa.

El pequeño le llevaba las flores silvestres que recogía en los prados luego de contemplarlas para grabar en su mente formas y colores. Hacía que Bestia las sostuviera mientras él intentaba dibujarlas. El gigante se maravillaba de los diseños y la baba se escapaba de la comisura de sus labios mientras sonreía emocionado. Se acurrucaban a veces transmitiéndose el calor de los cuerpos, dichosos al comparar el tamaño de sus manos o sus pies. Bestia lo levantaba, abrazaba y besaba como a un bebé. Creció entre ellos un gran cariño que dejó en el pequeño una sensación de vacío el día que los artistas se alejaron del pueblo. Lloró por mucho tiempo esa ausencia tan querida mientras dibujaba las flores que se lo recordaban.

Sus ilustraciones eran cada vez mejores al punto que sus hermanos y sus padres comenzaron a observar con respeto esa inclinación artística que él desarrollaba tan espontáneamente.

Juan entendió que la influencia del pintor de Belluno había sido determinante en la vida de Benjamín. En sucesivas visitas a la ciudad conversó con el artista y trajo pinturas y pinceles para su hijo.

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2 Responses to “Los hijos del fuego 12”

  1. Mad Dog dice:

    Interesante vuelta de tuerca. Las cosas se ponen cada vez mejor y la narrativa sigue “in crescendo”.
    Adelante amigo y felicitaciones.

  2. Roxana lopez dice:

    Atrapa hasta el final. Muy bueno!
    Roxy

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