Anteriormente: Jessica acorralada por el asesino, intenta escapar. Un dipsro silencia el ambiente.
Al momento del estruendo de la bala, Jessica se detuvo. El asesino estaba de pie también. Sobre el escenario, postrada bajo el reflector que seguía aluzando, estaba la agente de inteligencia Sofía Faz portando un arma. El agente Javier, volteó un momento hacia Sofía, y después de verla, cayó al suelo. Una bala en su espalda fue su final.
La agente Faz, caminó lentamente hacia Jessica y justo cuando pasaba a lado de aquel demente, éste abrió los ojos, asió con fuerza la pierna de Sofía, haciendo que la agente trompicara. En el suelo, agarró con fuerza el puñal y se lo clavó directo en el muslo. Ella, avanzaba pecho a tierra para tratar de huir y alcanzar su revólver, el cual había salido volando, pero el loco despiadado la tenía bien sujeta. Una segunda estocada sobre la espalda baja, cerca del glúteo, hizo a la agente lanzar un grito. Justo cuando el homicida se levantaba sobre ella para dar el golpe final, Jessica disparó la pistola pegándole un tiro en la frente al desquiciado criminal haciéndolo volar unos pasos atrás.
Minutos más tarde, llegó el equipo de paramédicos al lugar para dar auxilio a la Agente Sofía, así como también, reanimar a los presentes que se encontraban inconscientes todavía.
Días después, Jessica Vermon visitaba a la agente de inteligencia para agradecerle que haya salvado su vida, en el hospital. Llevando como regalo un ramo de hermosas margaritas entró en la habitación.
- Agente Sofía, ¿Cómo está hoy? – dijo con una gran sonrisa en su rostro.
- Mucho mejor, creo – musitó la agente, parecía que recién se despertaba.
- Sabe, ya pasó un tiempo y creo que no le di las gracias por susurrarme detrás del telón aquella noche cuando estaba rodeada de todo aquel circo. Si no hubiera escuchado su voz, tal vez no me hubiera movido nunca, y su plan para que pusiera de espaldas al imbécil ese, fue genial – comentaba Jessica – pero, lo que me da mucha curiosidad es ¿Como supo quién era el asesino? Y sobre el plan que tenía también.
- El agente Javier Quintero recibía los sobres que anunciaban los homicidios – relataba Sofía – de hecho, cuando los dejaba en nuestros escritorios, de él no se sabía mucho después. Nunca se involucró demasiado en el caso. Quizá por eso lo iban a echar, porque últimamente se distrajo en demasía, siempre fue un colaborador muy respetado y distinguido, hasta que cambió un poco. Cuando, tentativamente dimos tu nombre como posible víctima, él se acercó más a nosotros, incluso fue quien te trajo. Luego, mientras platicábamos, noté, cuando quisiste terminar el espectáculo, que no te dejó hacerlo, aún cuando nosotros habíamos previsto que tal vez tú así lo hubieras querido hacer. Por último, nada como una orden de cateo ilegal para abrir su casa el día del evento que pretendía estrenar su puesta en escena, y encontrar su recámara llena de marionetas por todos lados.