Anteriormente: El sargento Gustavo Ríos, impaciente de que Jessica estuviera leyendo, cuenta la forma en que el asesino actúa.
- ¿Pero, como es que no tienen ningún cuerpo agentes? ¿A qué se debe? – cuestionó Jessica a los presentes.
- Los crímenes fueron informados en un sobre con las fotografías que le estamos mostrando – respondió el sargento Rubén Caballero – este tipo, disfruta haciéndolo de esta forma, y sobre todo tenernos indefensos. Cada imagen es cerrada, es decir, solo podemos ver una mutilación, un nudo de viseras, un remiendo de tela en piel, etcétera. No proyecta un cuadro amplio para visualizar una escena del crimen, al menos no lo había hecho hasta el último deceso.
- ¿Qué pasó en ese fallecimiento? – Jessica se enderezó de pronto en la silla para oír.
- El sobre contenía un retrato del escenario donde usted va a presentar su espectáculo – respondió el sargento Rubén.
- ¡Porque no empezó por ahí! – habló con firmeza la Joven – ¡hay que cancelar el evento de inmediato!
- No puede hacer usted eso señorita Vermon – interrumpió el agente Javier Quintero – nosotros contamos con que el homicida estará ahí la noche del estreno…
- ¡No me venga con idioteces! – irrumpió furíca Jessica — ¡soy la próxima víctima, ustedes me lo dijeron, y creen que voy a arriesgar a mi equipo ante tal maniático que anda suelto, son estupideces suyas!
- Tenemos toda la intención de proteger a todo el personal, así como a usted misma – debatió rápidamente Sofía Faz, agente de inteligencia – lo que necesitamos es que se lleve a cabo la función, como si nada estuviera pasando. En camerinos acondicionaremos un lugar para que usted nos ayude a demostrar un momento de debilidad, una oportunidad para que “la marioneta” cometa un error. Viéndola distraída e indefensa, él no dudara en aparecer. Una escolta vigilará a su alrededor. Será como si nosotros estuviéramos detrás del espejo viendo un interrogatorio pasando desapercibidos, solo que esto no precisa ser un interrogatorio, sino un arresto despiadado.