No es tan fácil el trabajo de un inspector de policía.
La situación se le hacia cada vez mas intolerante. Era demasiado el tiempo que había pasado soportando los caprichos y arrebatos de malhumor de su esposa, siempre buscando algún pretexto para iniciar una discusión, además, tenía el defecto de ser una compradora compulsiva y ante cualquier cosa que veía y llamaba su atención, no dudaba un instante y gastaba el dinero que fuera necesario para obtenerlo. De hecho, esto hacía que su situación económica tambaleara por momentos y lo mantuviera en un estado de constante nerviosismo.
Solamente una cosa no se le podía reprochar y era su comportamiento a la hora de tener sexo. En los años que llevaba de vida, jamás una mujer le había otorgado el inmenso placer que ella le proporcionaba casi todas las noches. Incluso algunas mañanas al despertar, la tenía junto a él prodigándole un sinfín de caricias que finalizaban siempre en la más deliciosa satisfacción que alguna vez hubiese experimentado.
Lamentablemente, los instantes de deleite eran insuficientes comparados con lo que debía soportar durante el resto del tiempo.
La idea de deshacerse de ella se fue generando en su mente de manera gradual. Al principio sólo como un anhelo, que poco tiempo después, se iría convirtiendo en una idea fija.
Después de no mucho tiempo de poner en la balanza el pro y el contra que pudiera dar como resultado ese pensamiento, dio en concebir un plan que luego de analizarlo cuidadosamente, no tuvo la menor duda de que debería funcionar a la perfección.
Su hábito de frecuentar un par de veces a la semana, un club nocturno que se hallaba bastante alejado de su hogar, iba a producir que su intención llegara a buen término.
No creyó adecuada la posibilidad de divorcio. No estaba dispuesto a compartir con ella la mitad de sus pertenencias, solo por el hecho de quitársela de encima.
Sabiendo que casi todas las noches, su esposa acostumbraba a pasar algún tiempo nadando en la piscina que se hallaba dentro de la propiedad y conociendo además su inclinación por el sexo, se preparó para hacer efectivo su propósito. Era tan simple que hasta en un instante dudó de su eficacia.
Muy bueno, como siempre. Excelente intriga manejada con suspenso. Estoy encontrando coincidencias en tus cualidades literarias con las de Cervantes y Borges: a ninguno de los tres les van a otorgar el Nobel