Si piensa cometer un homicidio, planifíquelo a la perfección para no dejar cabos sueltos.
Mientras se vestía tratando de hacer el menor ruido posible, podía contemplar su rostro, gracias a la iluminación que se filtraba desde la calle por la ventana del dormitorio.
Íntegramente vestido, hasta calzando un par de zapatillas deportivas y unos guantes de cuero de color negro cubriendo sus manos, creyó que el momento había llegado y se dispuso a iniciar la tarea que noche a noche, en sus desvelos, había premeditado con suma precisión.
Se acomodó junto a ella, colocó su cuerpo encima del de su esposa y tapó su boca con una mano para sofocar sus gritos, mientras que con la otra comenzó a oprimirle el cuello con una única intención: la de sofocarla hasta que perdiera la vida.
Ella se revolvía en la cama presa del pánico y la desesperación y cuando quedó inconsciente, él colocó su otra mano sobre su cuello, rodeándolo por completo para concluir más rápidamente lo que había iniciado y así acabar de una vez por todas con la intolerable vida a la que su esposa lo tenía sometido.
Cuando notó que ella ya no respiraba, apartó las manos de su cuello y apoyó un oído en su pecho para comprobar si su corazón aún seguía latiendo. No escuchó absolutamente nada y no cabía la menor duda, ella había dejando el mundo de los vivos.
Volvió a abandonar la cama. Era tiempo de continuar con lo planeado y hacerlo bien, debía conservar la calma y mantener la mente fría si quería que no se le escapara el más mínimo detalle.
Apartó hacia un lado la ropa de cama y procedió a quitarle el atuendo que usaba para dormir, dejándola solamente con su ropa interior.
Se encaminó hacia el armario buscando de entre las pertenencias de su esposa, algo con que vestirla de la manera que acostumbraba ella cuando salía de la casa y que por supuesto fuera la misma que había usado ese día.
Tomó una pollera de color negro, camisa celeste y una casaca de tono grisáceo, sin olvidar las medias de seda y los zapatos de tacón alto.
Muy bueno! Ya van tres esposas muertas; pero como ves las brujas no se extinguen.
ATENCION:
Recuerdo un cuento donde la mente le juega una mala pasada al escritor que termina por en convertirse en el asesino.
…no sea cosa que de tanto pensarlo…