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Sexo con Anita

Una leyenda urbana en la que caí como un chorlito.

En esta historia tengo que reconocer que la tomé como cierta durante algunos años, mientras vivía en la ciudad de Trenque Lauquen. Al ser una localidad en donde prácticamente casi todas las personas se conocen, estas cosas son más crueles ya que las cuentan mencionando los nombres y apellidos de los supuestos protagonistas.

Este es el caso de Anita, a quién le tocó ser la estrella de un relato erótico que la marcó para toda su vida. Por supuesto que su verdadero nombre es otro.

En Mar del Plata me di cuenta de que trataba de una leyenda urbana porque al estar conversando con otra persona sobre este tipo de historias, surgió un relato similar.

Se trata de una mujer que recibe a su amante en su casa donde pasan a tener relaciones sexuales. Pero surge un inconveniente. Al tener sexo obviando el orificio natural que normalmente se utiliza en estos casos, el macho cabrío queda en un estado de erección permanente. Pero no lo envidie, esta situación se generó por una lesión que sufrió en su pene, quedando ambos abotonados como perros en celo.

La situación no cedió, por lo que debieron llamar a una ambulancia para que los rescaten y trasladen al hospital, donde se les efectuó una cirugía de “desabotonamiento”. No quiero imaginarme de que se trataría este tipo de intervención, pero estoy seguro que ninguno de nosotros quisiera estar literalmente “en el culo de Anita”.

Aunque en este caso se trataba de una persona “conocida a la ligera”, me ha tocado escuchar historias de personas que con el tiempo se convirtieron en amigos míos.

Un relato muy común era en el que se encontraban en una quinta varias personas, entre ellos algunos menores, disfrutando de una fiesta de carácter sexual. Este carnaval terminó con un allanamiento policial por intervención de una orden judicial.

Este último verso lo escuché en dos oportunidades y con diferentes protagonistas.

Otra parecida fue la de una persona despreciable de mediana edad que todas las noches cruzaba la calle para espiar por la claraboya de un baño a una menor, de unos trece años, que siempre se bañaba a la misma hora. Ambos, el perpetrador y la víctima, eran mencionados con nombre y apellido.

Un día la policía lo atrapó y lo dejaron un fin de semana detenido. Al no haber regresado a su casa su esposa comenzó a preocuparse, por lo que se dirigió a la comisaría para efectuar la denuncia.

El oficial que la atendió le dijo, no se preocupe señora, su esposo se encuentra detenido aquí mismo.

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4 Responses to “Sexo con Anita”

  1. Hijodelfuego dice:

    Decís bien, son relatos urbanos que ruedan con alternativas parecidas. El primero lo recuerdo como el de Isaac y Rebeca, ancianos que ante una erección repentina lo hacen naturalmente y quedan “abotonados”. La ambulancia les cobra un ojo de la cara para trasladarlos a sólo dos cuadras hasta la clínica, por lo que cuando el fenómeno se repite Isaac le pide a Rebeca que se de vuelta: – Esta vez vamos a la clínica caminando -le dice. Te invito a leer alguno de mis cuentos.

  2. AGUILA REAL dice:

    El artículo está curioso y simpático, aquí en Colombia alguna vez leí algo similiar que sucedió en la costa Atlántica creo que protagonisado por un maestro de colegio y una señorita pronta a casarce que decidió conservar su virginidad, el escándolo fué grande.
    Por otra parte el comentario de Hijodelfuego está bueno muy cómico.

  3. Franco Saga dice:

    que cosas ee, pero sin ir más lejos, hay flacos que se les quedó el amigo agarrado en el agujero de donde sale agua en las piletas grandotas,y los tuvieron que rescatar los bomberos o los de la ambulancia lol

    un saludo!

  4. Dardo dice:

    Ciertamente, esta historia la escuché en Santa Rosa de La Pampa a fines de los 80, teniendo como protagonistas a un comerciante local y a su esposa.

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