Leyenda que se originó en el mineral de la luz, lugar donde se descubriera la primera mina de Guanajuato, lugar que se llenó de prosperidad y riqueza, pero que antes los excesos y el derroche terminara convirtiéndose en un verdadero pueblo fantasma.
Subiendo por valenciana y tomando el antiguo camino a cristo rey, se encuentra el mineral de la luz, mineral que fue famoso e importante, por haber sido el asentamiento de la gente que trabajaba en la mina de San Bernabé; La primera mina de Guanajuato, descubierta en el año del señor de 1548.
Esta historia, como muchas otras, ha ido pasando de generación en generación, historia como muchas, relatada de boca en boca y que tal como me la contaron, se las cuento yo.
Esta mina, que trajo al pueblo del mineral de la Luz, un increíble periodo de esplendor, donde el dinero que se extrajo fue tanto, que logro que esa abundancia y la parranda se convirtieran en uña y carne, con el derroche y el libertinaje. Cada noche que pasaba, había en sus cantinas, corral y garitas; disputas, contiendas y hasta defunciones; donde el negocio más provechoso, era el del muertero. Se podría hasta decir que el mismo diablo metía más y más sus narices a medida que las riquezas aumentaban; Y que feliz, reía de las fechorías, y los pecados de sus seguidores.
Solo había una persona, que se preocupaba al ver este cuadro tan patético; con la enorme preocupación que un pastor, vela por sus ovejas descarriadas; el padre Jeremías, quién no paraba de condenar las escandalosas y pecaminosas conductas de aquel pueblo. Hasta que harto de todo, tuvo que recurrir a un pequeño batallón de curas, pero a pesar de las ganas y del empuje, la fiesta aquella no tenia para cuando aminorar.
El colmo se dio, cuando en el mes de enero, de manera escandalosa, celebraban la fiesta a favor de nuestra señora de la Luz, patrona del pueblo; un grupo de toros de lidia, no se sabe si fue accidente, o de manera mal intencionada, escaparon de la plaza y, como si fuera una cuadrilla enviada por Satanás, tomaron por la plaza principal y embistieron contra los indefensos curas, quienes de plano terminaron por irse, no sin antes maldecir el pueblo.
Aunque la riqueza continúo por algunos años más, lo cierto es que nadie pensó, que con la partida de los presbíteros, se cerraba también la mano generosa de la fortuna. Al mineral de la luz acabo convirtiéndose en un verdadero pueblo fantasma y su campana misteriosamente desapareció.
Lo cierto, es que hasta hoy en nuestros días, las galerías más productivas de la mina de san Bernabé, siguen inundadas y que la campana original de la iglesia, sigue aun perdida.
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