Elementos básicos de conocimiento cabalístico.
Me he encontrado varios buenos amigos que dicen: “Las oportunidades nunca llegan”, “Lo que hace falta es dinero”,”Las puertas no se abren”, etc.
Primero, yo creo que el dinero es un efecto, no una causa. Segundo, las oportunidades no caen del cielo ni las puertas se abren con decir “Abrete Sésamo”… las oportunidades se conquistan y las puertas están para tocarse. El Destino no es adivino de nuestros caprichos. Si quieren sacarse la lotería… hay que primero, comprar boleto … y segundo, estar en las coordenadas espacio-temporales precisas. Y llegar a eso… a ese corazón máximo del Templo, a ese “Kether” del Sephiroth que idolatraban alquimistas y masones, a ese objetivo que uno busca. Eso, eso es realmente un ars maior!
Quienes creen en todo esta filosofía judía del Sephiroth, buscan primero:
Una vez en la cima, se pasa al segundo nivel, el Tifereth donde admiras el valor de la misericordia.
Adentrandose al corazón del segundo nivel, el Gebura, se debe tener la sangre fría para aceptar todo tipo de rigor.
Saliendo del Gebura encontramos el Chassed, donde se habrá comprendido el valor del amor y del bien.
Se suben las escaleras hasta llegar al tercer nivel y llegar al Bina, lugar donde se conoce el funcionamiento de la matriz universal o inteligencia superior.
Saliendo de la entrada que es el Bina, encontramos el Chochma que es la sabiduría pura, la semilla de todas las cosas.
Si es que se ha llegado hasta ahí y se quiere salir de ahí, uno pasa por una especie de “girola” llamada Kether que es la comunión absoluta con la voluntad divina inicial y se convierte pues, en la corona del peregrinaje a través del templo.
Para mayor información al respecto recomiendo no recurrir a textos mugre del siglo XIX y XX sino ir directamente ad fontes. El Rabino Isaac Luria es el autor que me fascina, es del siglo XVIII. Hay diversos estudios de sociológos y antropólogicos dedicados a establecer correspondencias entre la filosofía del Sephiroth y el Templo de Karnak en Luxor. Otros autores hacen similitudes bastante locas entre la ceiba sagrada maya y el Sephiroth.
Autores como Robert Fludd y Christian Knorr hacen una precisión que cito: “Si habeis perdido el rumbo de vuestro camino, volved a entrar, pues las puertas de Salomón siempre estarán abiertas”.
Ésta es la base del conocimiento cabalístico, que fue malinterpretado con las mas oscuras ascepciones durante el siglo XIX y XX y perdió la nobleza de su filosofía que inspiró a tantos y tantos reyes cristianos. Creo que esto no implica despreciar esta filosofía de entrada, sino tomarla como lo que es: un modelo histórico que inspiró la creación de estructuras a través de varios miles de años.
Ahora bien, yo creo que las llaves de esas puertas a ese templo que hablaba Kircher están en el estudio, el trabajo y el amor. Pues un ser humano que se siente amado ¡ya con eso puede hacer milagros!
En mi modesta opinión.