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El ahorcado de Mexiamora

Esta historia es toda una leyenda de Guanajuato. Historia de Luis Camacho, a quien el destino le jugara una mala pasada por estar en el lugar y momentos equivocados. Historia surgida durante la guerra de Independencia de México.

Esta es la historia de Luís Camacho, un Joven pacifico, incapaz de dañar a alguien, de origen humilde y de oficio velero, al que el destino le jugara una mala pasada, al estar en el lugar y momento equivocados. Todo comienza cuando el general brigadier Félix María Calleja, y el conde Manuel flón vinieran a Guanajuato a recuperar la plaza a cargo de los insurgentes, el 25 de noviembre de 1810 y tras la derrota de Allende. Algunos naturales de esta ciudad, mataron a sangre fría a los españoles y simpatizantes del gobierno, los cuales se encontraban presos en el interior de la Alhóndiga de Granaditas, provoco la rabia y el odio de Calleja, el cual decidió tomar medidas extremas.

La medida consistió en mandar a aprender a todos aquellos que estuvieran cerca del cadáver de un español, recluyéndolos en el edificio de la alhóndiga, acto seguido el día 26, ordeno a todos los carpinteros de Guanajuato, construir horcas que luego serian instaladas en las plazas de la ciudad y minerales circunvecinos. destaca el hecho suscitado en la plazoleta de Mexiamora; lugar donde se ejecuto a 22 personas, entre las cuales se encontraba un joven de 22 años, moreno, alto y fornido, minero de la mina de mellado y que fuera compañero de Juan José de los Reyes Martínez, a quien no solo le ayudara a desprender la loza que luego Juan José cargara en su espalda, sino a romper la puerta de la tienda de Galarza, donde sustrajeron la antorcha y la brea, fue denunciado por la viuda de un soldado español, muerto en tan terrible combate; El joven nunca negó los cargos, pues tenia la firme idea, que negarlo era falta de hombría.

 Los sentenciados fueron escoltados por soldados, sin embargo al llegar a dicha plazuela, el jefe de la escolta se dio cuenta que no había verdugo, dándose a la tarea de buscar un sustituto, hasta que en la cercanía de la plazuela del baratillo, topo con Luís Camacho, a quien le dijo lo requería para un sencillo trabajo, sin embargo al arribar a Mexiamora y tras darse cuenta de que el seria el verdugo, Luís se resistió, y fue amenazado de muerte, al mismo tiempo se le comisiono un soldado para auxiliarlo. Dando así inicio a las ejecuciones a la luz de un improvisada hoguera, la muerte acudió puntual a la cita, transcurriendo las 21 ejecuciones entre el terror y el espanto, tocando finalmente el turno al joven de 22 años, quien con absoluta serenidad, fuera el mismo el que se acercase a la horca, mientras el sacerdote reza los últimos responsos, el joven le dice a su verdugo: suplico a usted, busque a mi madre, se llama Rosario Medina, vive en mellado, dígale que he muerto para que ya no me espere.

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