Mientras vemos televisión, cuando empieza a ponerse buena la cosa, interrumpen con un programa.
Mucho se ha hablado de la gran cantidad de comerciales en la televisión. De lo que se quejan los telespectadores que piensan, que por alguna razón tienen ciertos derechos.
Yo soy de los que piensan que en la televisión no existe la cantidad suficiente de avisos.
Después de observar todo cuanto ofrece la televisión, he llegado a entretenerme mucho más con los comerciales. Pero cada vez que encuentro uno, de inmediato lo interrumpen con un programa.
Muchos de esos comerciales serian un gran espectáculo si no hubiese tanto programa.
Una vez, estaba presenciando una muy interesante escena en que un avión aterrizaba en plena carretera, el piloto se baja y se acerca a la chica. Le pregunta cuál es la marca de su auto, y ella se lo dice. Pero antes de que ella, al mismo tiempo, pueda preguntarle al piloto de qué marca es su avión, interrumpieron el aviso para mostrarnos un juego de deportes, y ya no se volvieron a preocupar de la pareja.
Hay otro comercial de un dentífrico en el que dicen que la mitad de los alumnos de un colegio utilizaba una pasta dental cuálquiera, y la otra mitad no lo usaba. La mitad que usaba el dentífrico presentaba muchas menos caries, pero en ningún momento nos dicen qué pasó con la otra mitad de estudiantes que no usaron la pasta dental. Es aquí donde me gustaría saber qué piensan esos estudiantes a quienes les dieron un dentífrico evidentemente ineficaz. Seguramente los padres habrán hecho rabietas al tener que pagar las tapaduras que fueron necesarias. Y acaso los muchachos que tenían menos caries les hayan botado los dientes a los que tuvieron que acudir al dentista. Pero en esos precisos momentos en que el comercial se pone interesante las telenovelas aparecen en pantalla y nos arruina la función.
También tenemos los avisos de desodorantes, en el que una muchacha se lamenta de que nadie la invita a pasear, y su mejor amiga le entrega el nombre de un desodorante, y el resultado es seguro, ya que en la siguiente escena la muchacha aparece bailando en una fiesta buenísima. ¿Le pedirá su pareja que se case con el?, ¿le preguntara el nombre de su desodorante?, ¿o le preguntara el nombre de su mejor amiga?, quien sabe.
Los comerciales mas inquietantes son los de jabones, ya que aparece una hermosa chica en los preparativos para tomar una ducha, ¿y quien no lo esperaría?, mas en el preciso instante se descorre la cortina, ¿y que sucede?, que aparece en toda la pantalla la cara de un policía dando parte de un desorden, o con un comelón ganador del concurso que quien devora mas pastelitos.
Si de mi dependiera, limitaría mucho mas todos los programas de televisión, y solo autorizaría la emisión de mas comerciales. Más trama, más enigma y mejor estilo demuestra el aviso de un detergente que la mayoría de las horribles novelas que nos cuelgan al aire.