Un chistecito sobre lo complicadas que son las mujeres.
Un día un hombre se quejaba ante su mujer porque no la entendía, nunca podía complacerla.
Cuando él decía A, ella decía Z.
Cuando él decía Z, ella decía M.
-Ustedes las mujeres son muy complicadas– exclamó. -En cambio nosotros los hombres somos muy simples de complacer. Un hombre para ser feliz solo necesita dos cosas de su mujer: buen sexo y buena comida.
-¡Muy bien mi amor!- le contestó la esposa- si de eso se trata, te voy a decir que en realidad las mujeres son tan simples como los hombres. Una mujer para ser feliz solo se necesita dos cosas de su marido: buen sexo y mucho dinero.