No sé si fuera de España el concepto de “funcionario” es semejante, pero en España es una especie tan especial que es digna de muchos relatos. Este artículo es ante todo “irónico” y confío entendáis y compartáis el sentido de mi ironía.
Llega a casa el señor funcionario y su hijo, que está en el baño, se asoma y le llama “papá, se ha acabado el papel higiénico, trae más por favor que necesito” (imaginaos la situación del hijo con tal necesidad). Y el padre (insisto: “funcionario”) responde: “Toma hijo, rellena estos impresos, no olvides adjuntar copia de DNI y en una semana quizá recibas respuesta.
La “funcionaria” está en la cama con su marido haciendo el amor pero de pronto, se interrumpe, se levanta, mira el reloj y dice “amor mío, es la hora de la cena, me voy” (y podríamos añadir que cierra la ventanilla), ante lo cual el marido atónito insiste “pero ¿no me vas a dejar a medias, no?”, y la mujer “funcionaria” responde “cariño, vuelve mañana y seguimos”.
La hija llega a casa y presenta su nuevo novio a su papá (por cierto, papá es “funcionario”) a lo cual el papá saluda al novio y le pregunta “me dice su DNI por favor, y me rellena este formulario por favor”. La hija, airada, ejerce sus poderes de “hija” y le dice “pero papá, que nos queremos, que queremos casarnos”, a lo cual el padre no puede más que responder “ya sabes hija que para casamientos la ventanilla es la número 5, es decir, la de tu madre”.